Lo que hace
de esta crisis algo tan excepcional reposa, a juicio del intelectual
polaco-británico fallecido en 2017, Zygmunt
Bauman, en el hecho de que el Estado
ha visto cómo su poder ha sido trasladado a “fuerzas supraestatales (globales)
que operan en un espacio de flujos
fuera de todo control político”. Al desaparecer la relación directa entre la
política y el poder, Campos Suárez considera (siguiendo al pensador italiano Giacomo Marramao) que “la capacidad de
maniobra del viejo Estado-nación es limitada, resultando demasiado pequeño para
afrontar los retos del mercado global y demasiado grande para controlar la
proliferación de asuntos, reivindicaciones y conflictos surgidos de los
distintos localismos”.
El ideal regulador inscrito en el ADN del
Estado social y democrático de Derecho que preside las constituciones europeas
de la segunda mitad del siglo pasado (el llamado modelo de constitución social)
y está, por tanto, “en el corazón de la Unión Europea”, se ve amenazado por la reforma de la arquitectura financiera
comunitaria europea que ha venido acometiéndose con motivo de la Gran
Recesión.
Este texto pertenece al artículo ‘Yéndose al garete. Hoy, el
Estado de Bienestar’, publicado el 21 de abril de 2019 en Periodistas en Español,
que puedes leer completo EN
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