La muerte
del príncipe de Viana daba paso al
nacimiento de un mito: San Carlos de Viana.
La leyenda del príncipe comienza justo después de su muerte, no es una invención de siglos posteriores.
Su santidad se inició mientras su capilla ardiente era visitada por los ciudadanos.
En ese momento empezaron sus prodigios. En ese momento empezó la leyenda.
La leyenda del príncipe comienza justo después de su muerte, no es una invención de siglos posteriores.
Su santidad se inició mientras su capilla ardiente era visitada por los ciudadanos.
En ese momento empezaron sus prodigios. En ese momento empezó la leyenda.
La santidad
del príncipe de Viana generó una adoración fanática por parte de los ciudadanos de Barcelona y el pueblo
catalán hacia la figura del primogénito. En efecto, y según anotaron los
consejeros y los diputados en sus diarios, los milagros del príncipe comenzaron
pocos días después de su muerte, mientras su cuerpo era velado en la sala del
palacio real de Barcelona. Esto sucedió el día 24 de septiembre de aquel 1461, tres días
después de su muerte. Estos diarios describen los prodigios protagonizados por
el primogénito. El difunto príncipe curó a una mujer paralítica, recuperó la
vista de varias personas ciegas, curó a dos niños jorobados que se encontraban
cerca del hospital, sanó a una mujer de cáncer y recuperó el habla de un mudo.
Los milagros se sucedían día tras día, de día y de noche, lo que aumentaba el
número de visitantes que iban a ver al difunto. La veneración crecía
rápidamente.
Al morir el
príncipe comenzó una adoración fanática por parte de los ciudadanos de
Barcelona, que se vio aumentada al retrasarse el traslado del cuerpo al
monasterio de Poblet a causa de los movimientos
agitados en Cataluña. Carlos fue elevado a los altares por sus poderes
curativos; se veneraba a San Carlos de Viana. Cuando se propagó la fama de los
milagros, el cabildo y los clérigos de la catedral de Barcelona, establecieron
turnos para que el cuerpo del príncipe estuviera constantemente velado. La
devoción fue en aumento y aún continuaba diez años después de su muerte; se
ponían cirios y la gente rezaba a Sant
Carles en la imagen que tuvo en la catedral de Barcelona. Esta desmesurada
veneración disminuyó hacia 1472, año en que terminó la guerra civil catalana y
se reprimió cualquier representación de adhesión a la causa de la tierra o de
hostilidad hacia el rey, momento en el que desaparecieron los testimonios
documentales sobre este culto. Pero no fue hasta el año 1491, reinando Fernando el Católico, cuando el cuerpo
del príncipe de Viana se trasladó al monasterio de Poblet, verdadero panteón de
la familia real, desde la catedral de Barcelona donde había permanecido hasta
entonces. Durante su traslado, la gente se acercaba a su ataúd y los milagros
siguieron. Según parece, hubo un exorcismo de una niña mientras los restos
mortales del príncipe pasaban por la villa de Sarreal.
A pesar de
que después de la guerra civil la devoción popular fue decreciendo, la
admiración hacia la santidad del príncipe perduró hasta tiempo después. En el
siglo XVI, el monasterio de Poblet pidió permiso apostólico para sacar del
cuerpo del príncipe el brazo derecho y montarlo como reliquia, esperando su
canonización, solicitada años antes. El brazo permaneció custodiado en el
monasterio hasta el siglo XIX, cuando fue trasladado al monasterio de Valldonzella de Barcelona. En el año 1904 una
benefactora del monasterio pagó una urna para depositar la reliquia. Ésta
desapareció en el incendio del convento ocurrido en 1909, provocado como
consecuencia de los movimientos anticlericales durante la Semana Trágica. Asimismo,
ya en 1629 se había extraído parte de la pierna del príncipe con el mismo fin.
Esta reliquia fue enviada al convento de Nazareth y desapareció en 1835. Tales
hechos demuestran que la veneración por San Carlos perduró a través de los
siglos.
El mito del
príncipe de Viana surgió desde el mismo momento de su muerte, cuando comenzaron
los milagros y fue elevado a los altares por los catalanes.
Este texto pertenece al artículo de la autora titulado 'Carlos de Aragón y de Navarra, príncipe de Viana'
y publicado por primera vez el 3 de febrero de 2016 en Anatomía de la Historia, que puedes leer completo EN
ESTE ENLACE. A su vez, dicho artículo es parte del libro de la propia
autora publicado por Punto de Vista
Editores con el título homónimo.

Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.