He leído el interesante Informe ComRigor. La calidad y el rigor en
los contenidos culturales digitales, editado este año 2019 por la Fundación
General CSIC. Algunas de sus consideraciones me han resultado muy útiles. A
continuación, te acerco algo de ese texto.
A. El principio de veracidad
“Siempre
se ha adjudicado el principio de veracidad al periodismo, mediante la observación
objetiva, y el cotejo de datos y versiones. Y el principio de verosimilitud, a
la literatura, en la que no se trata de escribir la verdad, sino de hacerla
creíble. Hoy esta frontera es confusa. Para Imma Aguilar, consultora de comunicación política y miembro del
comité de expertos de ComRigor, “en la actualidad, al usuario le vale con que un contenido sea verosímil. No tiene por
qué ser veraz”. A través de la insinuación, la presuposición, la falta de
contexto o el uso de aspectos no relevantes se alimenta esta teoría”.
B. El conocimiento puede aparentar ser contradictorio, veamos estas dos consideraciones de un sabio (Miguel Delibes de Castro, presidente de la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de Mamíferos y miembro de la Real Academia de Ciencias): una previniendo el escepticismo idiota (uno), otra (dos) defendiendo el escepticismo cabal (idiota y cabal son palabras mías, en este caso)
Uno. Sobre la estupidez del terraplanismo y tantas otras memeces
“Hay
movimiento social de descreídos, gente que no se cree nada que venga de la
autoridad, sea política, social, moral o científica. Hay algo que hay que tener
en cuenta: si el sentido común se ha
reforzado es porque evolutivamente ha tenido éxito. Hace años, me enfadó
mucho que, cuando iban a construir la autovía de las Hoces del Cabriel, el
ministro de Obras Públicas, que era Josep Borrell, quería hacerla, y el
presidente de Castilla-La Mancha, que era José Bono, no quería. Borrell llevó a
los periodistas a caminar por la zona para que vieran que la obra no hacía
daño, y Bono los llevó en un helicóptero para que observaran el horrible efecto
que tendría en el paisaje. Y yo me enfadaba porque no me parecía posible que
dos autoridades del Estado llevaran a periodistas a ver, como si ver fuera el
criterio más trascendente, en lugar de a medir, a hacer un análisis
científico-técnico. Por eso creo que esa tendencia a no creer lo que te digan
es un enaltecimiento de la subjetividad, del yo.”
Miguel
Delibes de Castro
Dos. Educar en el escepticismo
“Un
aspecto muy importante es la enseñanza en los colegios. La que me dieron a mí
era anticientífica; teníamos que
aprender lo que ya se sabía, no cómo se podía saber más. Si hay una verdad
ya conocida, no te estimulan a aprender más, te estimulan a tener más memoria y
ser capaz de recordar más cosas. Pero eso vale para poco, porque ahora todo lo
puedes encontrar en tu teléfono. Nosotros nos hemos educado en saber cómo era
el mundo, pero habría que educar en la duda, en entender cómo funciona ese
mundo. Hay que transmitir a los niños las dudas, que el mundo nos parece plano
pero no lo es, y explicarles por qué lo sabemos. Sería muy sano educar desde
muy pronto ese escepticismo ante nuestras debilidades de percepción, en vez de
inculcarles que los mayores lo saben todo.”
Miguel
Delibes de Castro
C. Mario Tascón: ‘Periodismo de datos. La era de los bulos’
“[…]
Para que una información funcione no es necesario que sea verdadera ni que la
calidad de ejecución y su trazabilidad sea impecable, basta que sea verosímil y
que aquello que cuenta el receptor quiera creérselo. Para analizar las
informaciones falsas se debería establecer un nuevo índice, el de verosimilitud
(aquello que tiene apariencia de verdadero) pero, como advierten los
psicólogos, para conseguir una alta puntuación en ese índice solo es necesario que
el lector quiera creerse lo que se le cuenta, no la calidad de construcción del
mensaje.
La
suspensión temporal de la incredulidad, el apagón del sistema crítico del ser humano,
que tradicionalmente por un pacto evidente entre creador y consumidor de
algunos de los bienes culturales y que utilizan las películas, los libros o los
videojuegos, tiene hoy una extraña prolongación, rápida, masiva y sorprendente,
en el mundo de lo real cuando historias solamente verosímiles son transmitidas
por las redes digitales”.

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