En su libro de 2011, La
paradoja de la globalización (existe edición
española, un año posterior), el economista turco Dani Rodrik pone
en duda algo generalmente admitido. ¿Es inevitable y positivo el
avance de la globalización?
Este profesor de Harvard nacido en
1957 considera que junto a la globalización caminan, irremediablemente,
muy graves tensiones. Esa sería la paradoja de la globalización, que lleva
aparejada un conflicto social y político, económico, entre las actuaciones democráticas
de cada país, entre las decisiones de los ciudadanos de cada Estado, y las disposiciones
tecnocráticas de los organismos supranacionales. Rodrik defiende un modelo de
globalización atemperado, respetuoso con la democracia, la democracia cierta, basado
en una normativa básica internacional.
Es en esa obra donde se plantea el conocido como trilema de Rodrik. Tal
trilema dice que existe un triángulo imaginario compuesto por tres lados, la
globalización, la soberanía de cada Estado y el ejercicio de la democracia: pues
bien, a la hora de dirigir el futuro hacia los tres, Rodrik considera que tal
cosa no se puede hacer, no es posible optar a la vez por la hiperglobalización
económica, la soberanía nacional y la democracia, dado que tal cosa produce indefectiblemente el debilitamiento e
incluso la extinción de alguna de ellas.
Alcanzar una impide que se logre otra, de tal manera que las situaciones posibles son las tres siguientes:
Alcanzar una impide que se logre otra, de tal manera que las situaciones posibles son las tres siguientes:
- Opción primera: si un país opta por ser un país globalizado económicamente que disfruta de una democracia, necesariamente también a nivel global, habrá de renunciar a parte de su soberanía nacional.
- Opción segunda: si un país pretende conservar plenamente su soberanía nacional y el empleo de la democracia, entonces no podrás integrarse completamente en la globalización.
- Opción tercera: si un país opta por ser un país globalizado económicamente y conservar plenamente su soberanía nacional, tendrá que renunciar al disfrute de la democracia.
En la
actualidad, los países de la Unión Europea, la Unión Europea, por mejor decir, estaría
verificando dicho trilema pues, como
recoge Álvaro Campos Suárez en su
libro de 2018 ¡Abajo el sistema! El Estado de Bienestar en la Gran Recesión,
está apostando “en un entorno hiperglobalizado por la soberanía nacional
dejando a un lado a la democracia”.


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