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Reflexiones irreflexivas (noviembre de 2018)

Uno de mis álbumes de fotos en Facebook se llama Reflexiones irreflexivas, estas son algunas de las más recientes. No, no son gran cosa.

Estamos en manos de GIGANTES ENLOQUECIDOS: Narendra Modi, Vladímir Putin, India, China, Rusia, Estados Unidos, Xi Jinping, Brasil, Irán, Hasán Rohaní, Donald Trump, Jair Bolsonaro.

El Banco de España carga contra la subida del salario mínimo. Dice que muy mal, que eso NO ESTÁ BIEN, que vamos a la ruina UANMORTAIM.
Y yo les pregunto a los AMIGOS DE LOS TIBURONES... ¿por qué siempre las penalidades las tienen que pasar quienes más penalidades pasan? Aunque me vendrán con los economistas austriacos de hace un siglo y sus diatribas molonas de perfección reguladora de los DIOSES MERCADOS.



Seguimos sin tener la manía de perder la esperanza, Germán Coppini.

Los misóginos del canalillo de la vicepresidenta española y el provocador idiota que se suena los mocos con la bandera española: una de las dos Españas va a romperte el alma. La crisma, como se decía antes. La estulticia siempre se ampara en la libertad de expresión, ese faro de los imbéciles.

Ya no se usa la palabra TALLERES para llamar a las clases de los molones. Ahora se llaman LABORATORIOS. NOSEQUÉLAB. Mucho mejor HACER UN TALLER que DAR CLASE. Y mucho mejor HACER UN LAB que HACER UN TALLER.

"En realidad todo el procés es un fake", dice José Antonio Pérez Pérez. Algunos se fugaron de España, los más se fugaron de la realidad, digo YO.

La fiscalía pide 25 años para Junqueras y la Abogacía del Estado solicita la mitad. El ministerio público sostiene que existe delito de rebelión, mientras que los servicios jurídicos del Estado acusan por sedición al exvicepresidente catalán. La fiscalía pide 17 años para 'los Jordis' y Forcadell; la Abogacía, ocho para los líderes de ANC y Òmnium y 10 para la expresidenta del Parlament. Sin duda son muchos años los que piden la Fiscalía, e incluso la Abogacía del Estado, por una actuación como la de los secesionistas acusados, teniendo en cuenta la de barrabasadas que se cometen cada día en este país de países. ¿Hablo en serio o hablo en broma? Porque algunos que ya no necesitaré leer aquí en Facebook lo tienen muy claro: esto es puro franquismo desatado, irracional y abultado de saña. De muy mala saña.

¿De verdad todavía hoy podemos estar dedicando buena parte de nuestra vida a lo que un músico grabó hace décadas? No digo festejándolo o disfrutándolo o analizándolo o revisándolo. HABLO DE dejarnos las horas máximas de nuestro presente en volver a escuchar lo que él decidió que no escucháramos.

Queen tiene un puñado de canciones extraordinarias. Un puñado de canciones a las cuales les pasa lo que les pasa a todas las creaciones humanas: que no les gustan a todo el mundo, o, mejor dicho, que existen quienes no son capaces de disfrutar de ellas. Pero no es algo preocupante, en modo alguno. Eso mismo pasa con canciones, con edificios, con algunos amores y con muchos libros. A mí, particularmente, la mayoría de las canciones de Queen no me gustan. Mejor dicho, no sé disfrutar de ellas. Me eluden.

Tiene razón el provocador Michael Moore: si favorecemos la estupidización de la sociedad, si forzamos el acercamiento a la estulticia de las personas, las personas votarán a estúpidos, a gente como Casado, como Trump, como Bolsonaro, y así. Sí, a Casado también. Casado es una magnífica demostración del fracaso del sistema educativo español.

Esa clase de mística que le da cierto glamour a lo que no es sino sordidez.

Lo peor de crear polémicas en las redes sociales, o de promoverlas o de evitar evitarlas, es que al final nunca encuentras la medida de todas las cosas sino que con lo que das es con la mierda que hay en la mayoría de las cosas. Te manchan como si te mancharas, exactamente igual. Y te limpias exactamente igual a como lo harías si no fuera culpa tuya. No sé si me explico.

“Demasiado culto para el mainstream, demasiado mainstream para los cultos.” Eduardo Laporte (y yo).

Los malnacidos que están maltratando a Dani Mateo, acosándole, acongojándole, son más idiotas que él con diferencia. De hecho, le están convirtiendo en lo que es: un simple humorista que mide mal y que no sabe con quién se mete cuando ejerce de graciosete amparado en la libérrima libertad de expresión que acaba por ser a menudo el último refugio de los malnacidos, PRECISAMENTE. No sé si me explico.



Cosas que (SEGÚN los usuarios de FACEBOOK que más se explayan en FACEBOOK) sabemos que hay que cambiar en este país de países que llamamos España (salvo los que lo llaman Estado español, cosas de la estulticia, pues llaman Francia a Francia): La justicia, es decir, el poder judicial. El jefe del Estado, es decir a los Borbones como dinástica y sucesiva cabeza visible de España. La importancia de los bancos y su desmesura casi dictatorial, aunque ahí habríamos de añadir al poder económico en general, sea este el que sea, sea esto lo que sea. La manera de elegir a nuestros gestores públicos (gobiernos central y autonómicos, y ayuntamientos) e incluso la manera de convertirlos en eso, en gestores públicos (porque, a lo mejor, elegirlos entre todos, e incluir en todos a los incapaces de entender la realidad sin que se la expliquen los mastuerzos, es mucho elegir). Sigue tú…

-El que avisa no es traidor.
-Si avisa es que no lo va a hacer, como los suicidas.
-En realidad no ha avisado, ha creído que contaba sus intenciones a quien iba a permanecer callado.
-Y no se lo habrá inventado el tal Sánchez: pregunto.
-Pues si preguntas, pregunta, interroga.
-¿Y no se lo habrá inventado el tal Sánchez?: ¿así?
-Ahí le has dado, cuando eres capaz de odiar más que el odio asesino, algo va mal.
-¿No lo dirás por mí?
-Por ti lo digo, sabandija.
[reproducción literaria, que no literal, de una conversación en un muro de Facebook]

¿Pertenezco a lo que Nathaniel Hawthorne llamaba “la clase amante de los límites”?

“No nos gusta el debate, solo queremos que la gente sea amable, porque cuando se dice una palabra equivocada, el argumento deja de importar”, afirma el cineasta británico Terry Gilliam. “Ya no se puede debatir”, “ni tampoco hacer comedia como antes”, denuncia el que fuera miembro de los Monty Python. Está harto de la corrección política, de que “muchos se autocensuren por miedo a ofender a alguien”. Prefiere correr el riesgo y, efectivamente, en ocasiones hiere sensibilidades. “Vivimos en la era de las víctimas”, sintetiza.

Si hemos de hacer caso a Carmen Morán Breña, me da la impresión de que uno de los principales personajes de PATRIA, la obra magnífica de Fernando Aramburu, y con ese personaje (la madre del etarra y asesino, claro, he escrito 'etarra'), por tanto, la propia novela, sería una mera muestra de MICROMACHISMO. Hay que tener cuidado, una vez más, porque al final nos vamos a creer que el FEMINISMO no tiene razón. Y no es así, ¿verdad?

Cuando uno se jacta de SU ignorancia tiene un problema. Jactarse de desconocer aquello de lo que TODO EL MUNDO HABLA es de sociópatas, o de estetas encerrados en una TORRE DE MARFIL jactanciosa. Pero no pasa nada. NO PASA NADA.

Con Rosalía están pasando dos cosas interesantes. Una a gente como yo, que no acertamos a explicarnos cómo puede darse esa sintonía casi perfecta entre las críticas excelentes de los que saben y el éxito comercial, entre la promoción desaforada y el saber estar de ella. Rosalía sería, así, para la gente como yo, una especie de cachopo sobrevenido e invicto. Y otra a los que se rebozan en su ignorancia magnífica haciéndola pasar por el desinterés de los megadignos, cuando no es más que una indiferencia inexplicable y maligna de gente interesada en destacar por encima de la realidad y aislarse de ella como si sólo pudieran dar abasto atendiendo bien a Ezra Pound bien a Belén Esteban. No sé si me explico. Me dice mi amigo el escritor Eduardo Laporte: "Yo era del grupo de los megadignos con fenómenos con el de Amy Winehouse, que presencié desde mi barrera de la soberbia. Salía tanto en los medios que pensaba que por fuerza debía de ser margaritas para los cerdos. Cuando murió, me di cuenta de cuan equivocado y enprejuiciado estaba. Elvis también salía mucho en los medios..." Y yo le contesto: Con Amy me pasó algo parecido, pero sin embargo había escuchado sus dos discos oficiales docenas de veces. Nunca me amparé en el quiénseráesaniñadeloscojones?

¿Me AYUDAS a acabar con la tochada esa de que escribir EN MAYÚSCULAS en los medios digitales ES GRITARRRRRRRR?

Hoy he decidido estar harto. Pero no de estar harto, sino de no estarlo. ¡He decidido discernir qué diantres de necesidad tengo yo de hartarme de las opiniones, de los deseos y las voluntades individuales de cuantos pululan o sobrevuelan este mundo hiperactivo al que tanto tiempo infructífero dedico y donde tan bien he venido pasándomelo durante tanto tiempo! Hasta hoy, que hasta aquí hemos llegado. No necesito los desacuerdos ni los desafueros ni las salvedades y a veces ignorancias de muchos que, en realidad, son sólo unos pocos. Buenas personas los más, pero repletos de su mismidad inconsecuente. Tampoco necesito sacar a relucir ante nadie lo que sé o lo que intuyo cuando ese nadie eterniza sus pesares en debates inanes que no se baten en el líquido de lo necesario sino en el gas del diletantismo superfluo. Perdonad mi hartazgo. Y ya que estoy aquí, llegado a este punto: gracias a los que en lugar de contradecirme cada vez que hay que contradecirme, algunas veces elegís mirar para otro lado o aportar algo de calor al frío espacio virtual donde me harto. Harto de estar harto ya me cansé. Vuelvo a ser el que no se harta. Tenía que decíroslo. Por mi bien.

¿Si vuestro bisabuelo gozara de muy mala prensa, le defenderíais en público? Luis Alfonso Gonzalo Víctor Manuel Marco de Borbón y Martínez-Bordiú SÍ. ¿Hace mal? Yo creo que sí, diciendo lo que dice hace muy mal porque ignora algo esencial que yo no le voy a explicar porque lo ignora de mala fe. "Tus enemigos y unos traidores a la Patria no te olvidan, ni cesan de mencionarte. Otros muchos te seguimos recordando y rezando por ti". Aunque, analizando la frase, no deja de tener razón porque sabe él muy bien lo que es una traición, como la que perpetró su propio bisabuelo, y yo lo que en su boca quiere decir la palabra patria. Y donde (casi) acierta de pleno es en eso de... "Te fuiste hace 43 años, pero estás más presente que nunca". Y no acierta del todo porque ignora adrede lo presente que estuvo en el alma y el pellejo de los españoles durante sus 39 años de dictadura inmisericorde.

Jalogüin, Rosalía, el Blacfraidei, y ahora... La Navidad. El póker de ases de los amargaetes findeaño2018. Echaos unas risas (de las de verdad, sin cítrica virulencia) de vez en cuando, sopores.



"El oficio de revestir los hechos de palabras, por su propia naturaleza, está condenado al fracaso", dijo Primo Levi. ¿Verdad, infatigables posmodernistas?

Ayer [28 de noviembre de 2018, día de huelgas masivas en Cataluña contra las políticas de la Generalitat], los secesionistas (catalanoides) se dieron un buen baño de realidad que, como siempre, acabó resbalándoles.

¿Alguien me puede explicar BIEN lo de Madrid Central, cómo funciona, sin necesidad de que tenga YO que colapsar cada vez que intento saber si puedo o no alguna vez quizás quien sabe tal vez adentrarme por algunas calles de Madriz en un vehículo a motor? Y BIEN es bien, no así como para salir del paso. No sé si me explico.

Caesar Augusta. ¿Os imagináis los talibanes del lenguaje que no hubierais dejado que acabáramos diciendo Zaragoza?

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