Uno
de mis álbumes de fotos en Facebook se llama Reflexiones irreflexivas, estas son algunas
de las más recientes. No, no son gran cosa.
Estamos en manos de GIGANTES
ENLOQUECIDOS: Narendra Modi, Vladímir Putin, India, China, Rusia, Estados
Unidos, Xi Jinping, Brasil, Irán, Hasán Rohaní, Donald Trump, Jair Bolsonaro.
El Banco de España carga contra la subida del salario mínimo. Dice que muy
mal, que eso NO ESTÁ BIEN, que vamos a la ruina UANMORTAIM.
Y yo les pregunto a los AMIGOS DE LOS TIBURONES... ¿por qué siempre las
penalidades las tienen que pasar quienes más penalidades pasan? Aunque me
vendrán con los economistas austriacos de hace un siglo y sus diatribas molonas
de perfección reguladora de los DIOSES
MERCADOS.
Seguimos sin tener la manía de perder la esperanza, Germán Coppini.
Los misóginos del canalillo de la vicepresidenta española y el provocador
idiota que se suena los mocos con la bandera española: una de las dos Españas
va a romperte el alma. La crisma, como se decía antes. La estulticia siempre se
ampara en la libertad de expresión,
ese faro de los imbéciles.
Ya no se usa la palabra TALLERES para llamar a las clases de los molones. Ahora
se llaman LABORATORIOS. NOSEQUÉLAB. Mucho mejor HACER UN TALLER que DAR CLASE. Y mucho mejor HACER UN LAB que HACER
UN TALLER.
"En realidad todo el procés
es un fake", dice José Antonio
Pérez Pérez. Algunos se fugaron de España, los más se fugaron de la
realidad, digo YO.
La fiscalía pide 25 años para Junqueras
y la Abogacía del Estado solicita la mitad. El ministerio público sostiene que
existe delito de rebelión, mientras que los servicios jurídicos del Estado
acusan por sedición al exvicepresidente catalán. La fiscalía pide 17 años para 'los Jordis' y Forcadell; la Abogacía,
ocho para los líderes de ANC y Òmnium y 10 para la expresidenta del Parlament. Sin
duda son muchos años los que piden la Fiscalía, e incluso la Abogacía del
Estado, por una actuación como la de los secesionistas acusados, teniendo en
cuenta la de barrabasadas que se cometen cada día en este país de países. ¿Hablo
en serio o hablo en broma? Porque algunos que ya no necesitaré leer aquí en
Facebook lo tienen muy claro: esto es puro franquismo desatado, irracional y
abultado de saña. De muy mala saña.
¿De verdad todavía hoy podemos estar dedicando buena parte de nuestra vida
a lo que un músico grabó hace décadas?
No digo festejándolo o disfrutándolo o analizándolo o revisándolo. HABLO DE
dejarnos las horas máximas de nuestro presente en volver a escuchar lo que él
decidió que no escucháramos.
Queen tiene un puñado de
canciones extraordinarias. Un puñado de canciones a las cuales les pasa lo que
les pasa a todas las creaciones humanas: que no les gustan a todo el mundo, o,
mejor dicho, que existen quienes no son capaces de disfrutar de ellas. Pero no
es algo preocupante, en modo alguno. Eso mismo pasa con canciones, con
edificios, con algunos amores y con muchos libros. A mí, particularmente, la
mayoría de las canciones de Queen no me gustan. Mejor dicho, no sé disfrutar de
ellas. Me eluden.
Tiene razón el provocador Michael
Moore: si favorecemos la estupidización de la sociedad, si forzamos el
acercamiento a la estulticia de las personas, las personas votarán a estúpidos,
a gente como Casado, como Trump, como Bolsonaro, y así. Sí, a Casado también. Casado es una magnífica
demostración del fracaso del sistema educativo español.
Esa clase de mística que le da cierto glamour
a lo que no es sino sordidez.
Lo peor de crear polémicas en las
redes sociales, o de promoverlas o de evitar evitarlas, es que al final
nunca encuentras la medida de todas las cosas sino que con lo que das es con la
mierda que hay en la mayoría de las cosas. Te manchan como si te mancharas,
exactamente igual. Y te limpias exactamente igual a como lo harías si no fuera
culpa tuya. No sé si me explico.
“Demasiado culto para el mainstream, demasiado mainstream para los cultos.”
Eduardo Laporte (y yo).
Los malnacidos que están maltratando a Dani
Mateo, acosándole, acongojándole, son más idiotas que él con diferencia. De
hecho, le están convirtiendo en lo que es: un simple humorista que mide mal y
que no sabe con quién se mete cuando ejerce de graciosete amparado en la libérrima libertad de expresión que
acaba por ser a menudo el último refugio de los malnacidos, PRECISAMENTE. No sé
si me explico.
Cosas que (SEGÚN los usuarios de FACEBOOK que más se explayan en FACEBOOK) sabemos que hay que cambiar en este país de
países que llamamos España (salvo los que lo llaman Estado español, cosas
de la estulticia, pues llaman Francia a Francia): La justicia, es decir, el
poder judicial. El jefe del Estado, es decir a los Borbones como dinástica y
sucesiva cabeza visible de España. La importancia de los bancos y su desmesura
casi dictatorial, aunque ahí habríamos de añadir al poder económico en general,
sea este el que sea, sea esto lo que sea. La manera de elegir a nuestros
gestores públicos (gobiernos central y autonómicos, y ayuntamientos) e incluso
la manera de convertirlos en eso, en gestores públicos (porque, a lo mejor,
elegirlos entre todos, e incluir en todos a los incapaces de entender la
realidad sin que se la expliquen los mastuerzos, es mucho elegir). Sigue tú…
-El que avisa no es traidor.
-Si avisa es que no lo va a hacer, como los suicidas.
-En realidad no ha avisado, ha creído que contaba sus intenciones a quien
iba a permanecer callado.
-Y no se lo habrá inventado el tal Sánchez:
pregunto.
-Pues si preguntas, pregunta, interroga.
-¿Y no se lo habrá inventado el tal Sánchez?: ¿así?
-Ahí le has dado, cuando eres capaz de odiar más que el odio asesino, algo
va mal.
-¿No lo dirás por mí?
-Por ti lo digo, sabandija.
[reproducción literaria, que no literal, de una conversación en un muro de Facebook]
¿Pertenezco a lo que Nathaniel
Hawthorne llamaba “la clase amante de los límites”?
“No nos gusta el debate, solo queremos que la gente sea amable, porque
cuando se dice una palabra equivocada, el argumento deja de importar”, afirma
el cineasta británico Terry Gilliam.
“Ya no se puede debatir”, “ni tampoco hacer comedia como antes”, denuncia el
que fuera miembro de los Monty Python. Está harto de la corrección política, de
que “muchos se autocensuren por miedo a ofender a alguien”. Prefiere correr el
riesgo y, efectivamente, en ocasiones hiere sensibilidades. “Vivimos en la era de las víctimas”,
sintetiza.
Si hemos de hacer caso a Carmen
Morán Breña, me da la impresión de que uno de los principales personajes de
PATRIA,
la obra magnífica de Fernando Aramburu,
y con ese personaje (la madre del etarra y asesino, claro, he escrito
'etarra'), por tanto, la propia novela, sería una mera muestra de MICROMACHISMO. Hay que tener cuidado,
una vez más, porque al final nos vamos a creer que el FEMINISMO no tiene razón. Y no es así, ¿verdad?
Cuando uno se jacta de SU ignorancia
tiene un problema. Jactarse de desconocer aquello de lo que TODO EL MUNDO HABLA
es de sociópatas, o de estetas encerrados en una TORRE DE MARFIL jactanciosa. Pero
no pasa nada. NO PASA NADA.
Con Rosalía están pasando dos
cosas interesantes. Una a gente como yo, que no acertamos a explicarnos cómo
puede darse esa sintonía casi perfecta entre las críticas excelentes de los que
saben y el éxito comercial, entre la promoción desaforada y el saber estar de ella.
Rosalía sería, así, para la gente como yo, una especie de cachopo sobrevenido e
invicto. Y otra a los que se rebozan en su ignorancia magnífica haciéndola
pasar por el desinterés de los megadignos, cuando no es más que una
indiferencia inexplicable y maligna de gente interesada en destacar por encima
de la realidad y aislarse de ella como si sólo pudieran dar abasto atendiendo bien a Ezra Pound bien a Belén Esteban.
No sé si me explico. Me dice mi amigo el escritor Eduardo Laporte: "Yo era
del grupo de los megadignos con fenómenos con el de Amy Winehouse, que presencié desde mi barrera de la soberbia. Salía
tanto en los medios que pensaba que por fuerza debía de ser margaritas para los
cerdos. Cuando murió, me di cuenta de cuan equivocado y enprejuiciado estaba.
Elvis también salía mucho en los medios..." Y yo le contesto: Con Amy me
pasó algo parecido, pero sin embargo había escuchado sus dos discos oficiales
docenas de veces. Nunca me amparé en el quiénseráesaniñadeloscojones?
¿Me AYUDAS a acabar con la tochada esa de que escribir EN MAYÚSCULAS en los medios digitales ES GRITARRRRRRRR?
Hoy he decidido estar harto.
Pero no de estar harto, sino de no estarlo. ¡He decidido discernir qué diantres
de necesidad tengo yo de hartarme de las opiniones, de los deseos y las
voluntades individuales de cuantos pululan o sobrevuelan este mundo hiperactivo
al que tanto tiempo infructífero dedico y donde tan bien he venido pasándomelo
durante tanto tiempo! Hasta hoy, que hasta aquí hemos llegado. No necesito los
desacuerdos ni los desafueros ni las salvedades y a veces ignorancias de muchos
que, en realidad, son sólo unos pocos. Buenas personas los más, pero repletos
de su mismidad inconsecuente. Tampoco necesito sacar a relucir ante nadie lo
que sé o lo que intuyo cuando ese nadie eterniza sus pesares en debates inanes
que no se baten en el líquido de lo necesario sino en el gas del diletantismo
superfluo. Perdonad mi hartazgo. Y
ya que estoy aquí, llegado a este punto: gracias a los que en lugar de contradecirme
cada vez que hay que contradecirme, algunas veces elegís mirar para otro lado o
aportar algo de calor al frío espacio virtual donde me harto. Harto de estar
harto ya me cansé. Vuelvo a ser el que no se harta. Tenía que decíroslo. Por mi
bien.
¿Si vuestro bisabuelo gozara de muy mala prensa, le defenderíais en
público? Luis Alfonso Gonzalo Víctor
Manuel Marco de Borbón y Martínez-Bordiú SÍ. ¿Hace mal? Yo creo que sí,
diciendo lo que dice hace muy mal porque ignora algo esencial que yo no le voy
a explicar porque lo ignora de mala fe. "Tus enemigos y unos traidores a
la Patria no te olvidan, ni cesan de mencionarte. Otros muchos te seguimos
recordando y rezando por ti". Aunque, analizando la frase, no deja de
tener razón porque sabe él muy bien lo que es una traición, como la que
perpetró su propio bisabuelo, y yo lo que en su boca quiere decir la palabra
patria. Y donde (casi) acierta de pleno es en eso de... "Te fuiste hace 43
años, pero estás más presente que nunca". Y no acierta del todo porque
ignora adrede lo presente que estuvo en el alma y el pellejo de los españoles
durante sus 39 años de dictadura inmisericorde.
Jalogüin, Rosalía, el Blacfraidei, y ahora... La Navidad. El póker de ases de los amargaetes findeaño2018. Echaos
unas risas (de las de verdad, sin cítrica virulencia) de vez en cuando,
sopores.
"El oficio de revestir los hechos de palabras, por su propia
naturaleza, está condenado al fracaso", dijo Primo Levi. ¿Verdad, infatigables posmodernistas?
¿Alguien me puede explicar BIEN lo de Madrid Central, cómo funciona, sin necesidad de que tenga YO que colapsar cada vez que intento saber si puedo o no alguna vez quizás quien sabe tal vez adentrarme por algunas calles de Madriz en un vehículo a motor? Y BIEN es bien, no así como para salir del paso. No sé si me explico.
Caesar Augusta. ¿Os imagináis los talibanes del lenguaje que no hubierais dejado que acabáramos diciendo Zaragoza?



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