Se decía, se dice que Indignación,
la película que en 2016 dirigiera el estadounidense James Schamus, filmando la propia adaptación suya de la novela de Philip Roth de ocho años antes, es una
de las mejores versiones cinematográficas de cualquiera de las obras del
gigante fallecido hace unos meses.
Sólo se me ocurre que ¡cómo
serán las otras!, dos de las cuales sí conozco y efectivamente eran malos
acercamientos fílmicos al inmenso mundo literario del gran Roth (La mancha humana, 2003, de Robert Benton; y Pastoral americana, también de 2016, de Ewan McGregor).
Schamus seguramente realiza
un film brillante que a quienes hayan leído la novela Indignación (como yo mismo he hecho hace muy pocos días) le puede
parecer una fallida manera de mostrarnos la narración rotheana del tramo vital
de quien, pretendiendo evitar combatir en la Guerra de Corea aprovechando su enorme inteligencia, se dirige
hacia el inevitable instante en que todo acaba para todos.
(Siento el destripamiento
argumental: no lo he podido evitar).

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