¿Podemos
pensar sin necesidad de decapitar el
verdadero valor de la verdad, sin amilanar nuestro más preciso conocimiento
del pasado, sin hacer arder para siempre el futuro despojado de deseo?
Los sentimientos también se ven afectados
por esa adoración a las reflexiones, porque no dejan de ser el poso residual de
la elaboración meditada de las emociones inolvidables antes del olvido.
Necesitamos saber siempre, en cada caso, dónde ocultaron nuestras inseguridades las certezas y decidirnos a acudir a esos lugares sin necesidad de plantearnos una y otra vez las preguntas que nos atan a las praderas.
Necesitamos saber siempre, en cada caso, dónde ocultaron nuestras inseguridades las certezas y decidirnos a acudir a esos lugares sin necesidad de plantearnos una y otra vez las preguntas que nos atan a las praderas.
Este artículo, publicado el 30 de septiembre en Periodistas en Español, titulado 'Sentir los pensamientos, pensar los sentimientos', puedes leerlo completo EN ESTE ENLACE.

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