Real Sitio de San Ildefonso es el nombre oficial desde 2010 de un municipio segoviano denominado hasta entonces San Ildefonso, a secas, que venía siendo eso, real sitio, residencia por tanto de la dinastía española reinante.
Una de sus
poblaciones, La Granja, alberga las dependencias palaciegas de dicho real
sitio, y en ella tuvo lugar en el verano del año 1836 un acontecimiento
trascendental en la historia contemporánea de España.
Motín de los sargentos de La Granja o sublevación de La Granja son dos de las formas en las que los historiadores se han referido a una insurrección militar en aquel real sitio cuyo triunfo supuso el final del remedo constitucional llamado Estatuto Real y, a la larga, la sustitución de dicha carta otorgada por la progresista Constitución del año 37.
Menor de
edad Isabel II, ejercía la regencia su madre, la reina viuda del rey Fernando
VII, María Cristina de Borbón, que en la primavera de 1836 había conseguido la
dimisión del presidente del Consejo de Ministros, el liberal Juan Álvarez
Mendizábal, y su sustitución por el conservador de nuevo cuño Francisco Javier
de Istúriz.
La regente
disolvió en mayo las Cortes a petición de Istúriz, pues no contaba éste con la
mayoría necesaria en ellas para hacer valer sus iniciativas, y se convocaron
nuevas elecciones generales que tuvieron lugar los días 13, 14 y 15 de julio.
Aunque la apertura de las nuevas Cortes estaba prevista para el 20 de agosto, la
agitación provocada por la actitud regia contraria a las políticas del
liberalismo que ya estaba dándose en llamar progresista,
hizo que finalmente estallaran levantamientos en algunas ciudades con modos de motines
e incluso de sublevación de la milicia nacional, e incluso en Zaragoza se llegó
a producir un auténtico alzamiento, el del general Evaristo San Miguel.
Con el
objeto de pasar en ella los meses de verano, el séquito regio se había
trasladado a La Granja a comienzos de agosto. El día 12 de aquel agosto, soldados y sargentos de la Guardia
Real, que se encontraban sin percibir sus salarios desde hacía meses, se
unen a los amotinados de buena parte del país y se sublevan para exigir la
restitución de la Constitución aprobada en Cádiz 24 años antes. María Cristina
de Borbón no sólo accede al día siguiente ante la pequeña comisión de
sargentos, encabezada por el segoviano Higinio García Muñoz, a sustituir el
Estatuto Real por la Constitución del año 12, y a que unas nuevas Cortes
decidan si incluso aprobar una nueva, sino que asimismo destituye a Istúriz y
nombra jefe del gabinete al progresista José María Calatrava.

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