“La lengua no obedece a un dictamen, la Real Academia Española no
elabora, pensar eso es partir de un planteamiento equivocado”, sostiene el
director de la RAE, Darío Villanueva,
para el cual “muchas mujeres no se sienten excluidas cuando se les menciona con
el género masculino” y para quien no es cierto que “la realidad se cambie por
cambiar las palabras, porque la realidad es terca”.
La doctora en Traducción e investigadora en traducción feminista Olga Castro (de la Universidad de Aston, Birmingham), lo ve de otra
manera. Lo ve al revés. Para ella, “la forma en que hablamos y nos nombramos
influye en la manera de ver el mundo. Pensamos con palabras y esa es la forma
de tener una visión inclusiva”.
Intentar alcanzar lo que se ha dado en llamar lenguaje
inclusivo (también conocido como ‘lenguaje no sexista’ o ‘lenguaje de
género’), usando expresiones tipo los españoles y las
españolas, no convence a quienes defienden los postulados que tiene a este respecto la RAE ni a muchas feministas. Y, a Villanueva, eso de mencionar a los sexos
masculino y femenino con expresiones del tipo de les besties le parece varias cosas, todas malas: le resulta “incomprensible”,
lo considera “absurdo, ridículo y totalmente inoperativo”.
Pero Castro le
replica: “¿Por qué no? Busquemos el contexto. La @ es cómoda para el
WhatsApp, por ejemplo, y hay quien se sentirá mejor usando la e”.
Y en esas estamos.

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