celebrar
un libro,
presentar
ese tipo de prodigio,
un
dardo que se ensarta en la vida,
es
una emoción especial,
el
despliegue de la ternura del águila,
una
invitación a esquivar el desastre,
a
distinguir los abismos:
quienes
hacemos público el talento tenemos el cielo ganado,
el
cielo de la libertad,
lo
digo con modestia,
con
la humildad de los que nos rodeamos de los sabios;
quienes
os traemos los libros somos una especie dichosa,
traficamos
con los sueños de los gigantes.
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