En España estamos malgastando
demasiados recursos, básicamente nuestro valiosísimo tiempo, en preocuparnos
por la deriva secesionista promovida por el clásico nacionalismo victimista y
fuertemente imaginativo, contrario a la realidad analizada por la Historia y
pervertidor de la realidad económica y social hasta límites irresponsables.
Son demasiados los esfuerzos
dirigidos a convencer a quien ya está convencido de que quienes se amparan en
el voluntarismo suicida de una elite revolucionaria (que ha sido capaz de
movilizar a una ingente multitud de fanáticos pero también de movilizar a cabales
ciudadanos hartos de la compañía de los españolistas) nos han podido llevar a
un callejón sin salida.
Malgastamos parte de nuestra vida
en decirnos a los que ya lo sabemos que las mentiras que han engañado a tantos
son eso, mentiras. Mentiras de irresponsables bañadas en el odio que los siglos
no han sido capaces de barrer.
Puedes leer AQUÍ mi artículo completo
dedicado al PROCÉS, escrito para Periodistas en Español.

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