Cuando quieres hacer algo parecido
a lo que ya han hecho los demás, que es lo más habitual, hacer cosas similares
a las que ya se han hecho, ilustrarnos, copiar, repetir, crear desde la
creación, cuando eso ocurre te encuentras con un inconveniente y una ventaja.
Las comparaciones son el inconveniente y las referencias son la ventaja. Lo que a los detractores les sirve para,
en la comparación, destrozar una
película, una novela, una canción, a los admiradores les vale para, acudiendo a
las referencias, elogiar las virtudes de la misma película, novela o canción
que no es más que la personal forma de caminar por lo segado de un artista que
no necesita innovar porqueyaestátodohecho.
Viene todo esto a cuenta, o quizás
no, de la película que vi el otro día, la divertida comedia Es
por tu bien, dirigida amablemente por Carlos Therón, sin estridencias pero sin dormirse en la simpleza
adocenada, e interpretada juguetonamente pero con oficio por un elenco de actores
excelentes entre los que destaco a los tres protagonistas: Roberto Álamo, Javier Cámara y Jose Coronado.
Me reí mucho, me entretuvo más de lo
que había previsto y, lo más importante, conseguí evadirme literalmente
(cinematográficamente, mejor dicho) de la matraca del secesionismo vivayomanquepierda. Sólo por eso ya
merece que te diga que si puedes la veas. Te
vas a reír.

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