¿Qué eres, España?
La poesía existe
más que nosotros
se ha dicho,
y tú, España, sin
embargo,
existes menos que
los españoles,
eres una invención
que entró tarde en la ONU
y llegó a
destiempo al tiempo
que se embalsa y
fluye
en ese espacio de
instantes
con el que los
historiadores narran los sueños
de la humanidad
y los distinguen
de la realidad,
esa necia
que se niega a ser
lo que los poetas
y los ideólogos
pretenden:
eres geografía e
historia,
una gracia de la
deriva continental,
una broma del
pasado
que se ríe de sí
misma en este presente
al que el futuro
le importa un bledo,
geología y
biología,
física y química,
idiomas y
matemáticas,
lenguas muertas,
lenguas maternas,
lenguas de muerte
y belleza,
eres una
asignatura pendiente,
eres todas las
materias del conocimiento
reducidas a un
error galáctico
donde yo, por
ejemplo,
sí, yo,
sigo aprendiendo y
deseando,
como un personaje
de novela
de una pieza.
España
de trigo y maíz y
alforjas,
de láminas de
acero y vías de tren,
España
azul y blanca y
negra y roja y España,
drogada y
embalsamada y dragada,
España
de pescadores y de
ganaderos
y de goles y de
guadañas,
España
con abejorros y
con golondrinas,
con ratones y
pastorcillas,
con asesinos y
cabras,
España
aburrida y alegre,
ensimismada y
gritona,
muy gritona,
viva la muerte
y viva yo
y vivan los míos
y Viva España
y las caenas
y las cantantes,
España
en minúscula,
ESPAÑA a lo
grande,
libre, múltiple
pero única,
inconfundible
España,
surcada por todos
y vencida por ti
misma,
alondras y
ballenas,
dibujada en los
mapas
y desaparecida del
mundo,
oculta y europea y
americana,
ibérica y
peninsular,
de islas e islotes
y cordilleras,
meseteña y
ribereña,
España sin
españoles
y España con
españoles,
hombres,
mujeres,
¿Qué diantres
eres,
España?
Yo te lo diré.
A vueltas con España,
un país de países
habitado por
expertos
en todos los
saberes,
habitado por
ignorantes
isocráticos, nada
peripatéticos,
un país de
paisanos
que van al grano,
sin marear
perdices,
ni comerlas,
porque ya se sabe
eso de que
la historia de
España
es una historia
que termina mal,
aunque, bien
visto,
esa es una
majadería
como tantas,
una majadería
poética
de poeta demasiado
importante,
más que la poesía,
que ya es serlo,
porque si en
España hay de algo
es poetas,
ahora, eso sí,
si además hubiera
lectores…
eso, eso ya
sería la hostia,
la hostia en
verso.



Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.