Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.
¿En qué época te habría
gustado vivir?
“¿En qué época te habría gustado
vivir? La respuesta es bastante fácil: en esta, nos apresuramos a contestar. No
hay duda. No hay discusión. Sobre todo, si eres mujer. No, no me apetece
sobrevivir a oleadas de peste bubónica, sacarme una muela sin anestesia,
trabajar dieciséis horas diarias o que me arrebaten a mi hijo por ser madre
soltera. Por eso, para quienes estudiamos el pasado con cierta perspectiva,
pocas frases resultan tan irritantes como esa de que Cualquier tiempo
pasado fue mejor. Es verdad que el presente no está libre de problemas y
que el futuro genera incertidumbres, de manera que quizá resulte arriesgado
asegurar que cualquier tiempo pasado fue peor. Pero si echamos un
vistazo atrás, queda poco espacio para la nostalgia. No parece que el pasado
sea un lugar al que queramos regresar. Y no hace falta retroceder hasta la
esclavitud, las guillotinas o las sangrías como tratamiento médico. Basta con
recordar nuestra historia más reciente, esa de la que somos herederos, y que,
de alguna manera, ha contribuido a configurar lo que somos hoy”.
Carmen Guillén:
Redimir y adoctrinar. El Patronato de Protección a la Mujer
(1941-1985), 2026
El pensamiento
“Es como si el pensamiento corriese
sobre (o bajo) el tiempo, emergiendo aquí y allá, completamente al azar. Y si
el tiempo es la vida como todos estaríamos de acuerdo en aceptar, entonces el
pensamiento es lo contrario. No es que uno piense a veces sí y a veces no. La
discontinuidad es la del tiempo mismo, que, efectivamente, no siempre está”.
César Aira: Embalse (novela), 1992

Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.