Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.
“Hemos puesto el dedo en la llaga. El
noventa y nueve por ciento de los principiantes rechazan la fase de
aprendizaje. Publicar se considera el objetivo. Es tan absurdo como si el
pájaro contemplara el vuelo como el medio para participar en una exhibición
aérea. A cuántos habré escuchado decir: «Me han rechazado el manuscrito. He
perdido el tiempo». Entiendo que uno pueda sentirse herido si un editor rechaza
su texto. Pero concluir que ha perdido el tiempo es darle la razón. El
privilegio absoluto es escribir. No existe gracia más elevada. A veces la
publicación no es más que un añadido, a menudo un menoscabo del placer inicial.
Obtenerla a costa de un esfuerzo considerable, de una angustia enfermiza, de
una dolorosa obsesión no cambia nada”.
Amélie Nothomb:
Psicopombo (novela), 2023
Italo Calvino
“Al otro lado de los Alpes lucha un
joven maquis de veinte años, italiano en este caso. Como seudónimo ha escogido
Santiago, pues ha nacido en Santiago de Cuba, y aún no ha escrito El
barón rampante. Italo Calvino combate junto a su hermano pequeño en la
Segunda División Partisana Garibaldi. El reclutamiento forzoso de la República
de Saló, régimen fantoche sostenido por los nazis, los ha arrojado a la guerra.
Antes, el joven Italo vivía, como André probablemente, «en un mundo
confortable, apacible», sin ser consciente de la brutalidad de los conflictos.
El mundo le parecía entonces «un arco compuesto de distintos matices morales y
consuetudinarios, pero no opuestos los unos a los otros, sino yuxtapuestos». La
guerra y el fascismo lo llevarán a adoptar posturas más radicales”.
Hervé Le Tellier: El nombre en el muro, 2024

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