Música pop. Década de 1960. Leo al historiador y musicólogo español Javier María López Rodríguez, en su Breve historia de la música, aquello de que eran los tiempos de “la eclosión de una música totalmente negra en cuanto a su ejecución, su composición, su producción y su comercialización”: la música soul.
En ‘El soul,
llama eterna’ (Historia del rock de El País), el periodista
musical español Diego A. Manrique nos explica que “soul es densidad
emocional, grandeza vocal, medicina espiritual, ostentación racial, optimismo
generacional”. Mientras el blues “habla en primera persona”, el soul “se
expresa en plural” porque se reconoce heredero de una experiencia compartida.
Desde su decadencia en la década de los 70 del siglo pasado, “el soul queda
como prototipo de la mejor música negra”. Y sigue reviviendo periódicamente con
el oleaje de las modas.
Otro periodista
musical español de referencia, Fernando Navarro, afirma que el soul, “nacido
del góspel y el blues pero en la época del pop, era un sonido norteamericano,
propio de una existencia cultural”. Cuenta Navarro que “refiriéndose al jazz
que surgió en Nueva Orleans a finales del siglo XIX, LeRoi Jones, luego llamado
Amiri Baraka, escribe en su libro Blues
People que ‘los negros siguieron la línea de menor resistencia, una línea
que consistía en adaptar una parte de la cultura blanca dominante a su propia
personalidad, infundiéndole la fuerza de la cultura africana, todavía patente
en ellos’. Esa adaptación también se dio con el soul en la música popular de
mitad del siglo XX y la protagonizó más que ningún otro artista Sam Cooke”.
Pocos artistas han tenido tantísimos éxitos durante tantos años: hasta treinta logró Cooke, entre 1957 y 1966 (algunos póstumos). En 1986, estuvo entre los primeros miembros admitidos en el Salón de la Fama del Rock and Roll, junto a Elvis Presley, James Brown, Ray Charles, Little Richard, Fats Domino, The Everly Brothers, Buddy Holly, Jerry Lee Lewis y Chuck Berry. Casi nadie.
Cooke fue para Navarro “la voz divina del soul”, la voz divina “de la música negra, que hizo de
maravillosa pasarela entre el góspel y el soul a finales de la década de los
cincuenta”. Sam Cooke: “latidos repletos de alma”.
Clarksdale es una ciudad del condado estadounidense de Coahoma, en el
estado de Misisipi. Allí nació el 22 de enero de 1931 Samuel Cook. Has leído
bien: Cook. Su padre, Charles Cook, era reverendo de la Iglesia evangélica que
se fue a vivir dos años después, y con él la familia, a la ciudad de Chicago.
Samuel era el quinto de ocho hermanos. Con tres de ellos comenzó siendo un niño
(a los seis años) su carrera musical, eran The Singing Children, y cantaban en
las misas de su padre, en Chicago. Luego vendría un grupo más profesional,
también de góspel: Highway QC’s. Más tarde, apenas aún con 19 años, sin salir
del góspel, era uno de The Soul Stirrers. Y su primer éxito pop llegó con Lovable
en 1957: cantaba en solitario y se hacía llamar Dale Cooke. Pronto, ese
mismo año, actúa y graba ya como Sam. Sam Cooke.
Estas que siguen son algunas de sus principalísimas canciones, todas
ellas auténticos hits estadounidenses, algunos, muchos, internacionales. De
1957: You send me, Summertime pt. 1, (I love you) for
sentimental reasons; de 1958: You were made for me, Win your love
for me; un año posteriores son Everybody likes to cha cha, Only
sixteen o Summertime pt. 2; de 1960 son Chain gang y Sad
mood; de 1961: Wonderful world, Cupid, Feel it, It's all right;
de 1962: Twistin' the night away, Having a party, Bring it on
home to me, Nothing can change this love, Somebody have mercy;
un año después triunfó con Send me some lovin, Another saturday night
y Love will find a way; de 1964: (Ain't that) good news, Good times, Tennessee waltz; y, ya póstumas aparecieron A
change is gonna come, Shake, It's got the whole world shakin',
Sugar dumpling (1965) y Let's go steady again, de 1966.
“Sam Cooke hizo
la música que quiso, cuando quiso y como quiso. Y ¿qué pasó con esto? Pues que
le salió genial, hasta el punto de que inventó el soul tal y como lo conocemos
hoy en día. Yo creo que el título del Rey del Soul está más que
justificado”.
La chica Boom para LaCarne Magazine
El 11 de diciembre de 1964, a menos de un mes de cumplir 34 años, Sam
Cooke murió acribillado por los balazos de la dueña del motel La Hacienda,
Bertha Franklin, en el área de South Figueroa, en la californiana Los Ángeles.
Franklin declaró que Cooke acababa de intentar violar a su acompañante,
la joven Lisa Boyer, que consiguió zafarse del músico, su perseguidor medio
desnudo. Lo que es comúnmente admitido, pero no tanto como para que
consideremos que aquello fuera la verdad, es lo siguiente: Sam ligó
aquella noche con una mujer, o tal vez la contrató, se dice que era una
prostituta, la cual se escapó de la habitación del motel con su ropa mientras
él se duchaba. Su apresurada salida en pos de la ladrona, desnudo y gritando, acabó
en una serie de balazos y éstos con su vida. Veredicto: homicidio justificado.
Lo que sí es bastante reconocido es que no se investigó debidamente el suceso.
Otra estrella de la música negra
estadounidense de la segunda mitad del siglo XX, la sin par Etta James,
escribió años más tarde, en 1995, en su autobiografía (Rabia por sobrevivir),
que ella vio el ataúd abierto de Cooke y pudo reconocer la brutalidad que
presentaba el cadáver: su cabeza prácticamente despegada del cuerpo, sus manos
descoyuntadas...
“Tengo miedo a la
muerte/ y no sé qué puede pasar ahí fuera”, canta Sam Cooke en su canción A
change is gonna come, grabada el 30 de enero de 1964, once meses antes
de su violenta muerte, y publicada once días después de ella. Considerada la canción protesta
clásica del movimiento estadounidense y negro por los derechos civiles (un
himno, como si dijéramos), se cuenta que las
primeras palabras pronunciadas por Barack Obama cuando ganó en 2008 la
presidencia del gigante país norteamericano la evocaron: se cumplía la
profecía, finalmente, el cambio había tenido lugar. Y el orgullo propio del
soul se manifestó poderoso.
En 1985 se publicaba uno de los mejores elepés grabados en vivo de la historia de la música popular: Live At The Harlem Square Club, 1963. Cada vez que lo escucho, escucho en el año de mi nacimiento a uno de los más grandes cantantes que habré oído en toda mi vida. [La actuación tuvo lugar el 12 de enero de 1963 en el Harlem Square Club, en la ciudad estadounidense de Miami.]
Marvin Gaye muere abatido y Sam Cooke
despierta de su propio asesinato para cantarnos su Cupido mientras Otis Redding
se ahoga en la bahía de las narices.
Y… Siglo XXI, herederos de Sam Cooke.
Tercera década: Londres. Soul, no neo soul, no: SOUL. Samm Henshaw.
Posfacio
Nunca escribí la voluminosa biografía de Sam Cooke, y
menos en pocas semanas. Aquello de aquel cuento de Justo Serna tampoco era del
todo exacto.
...y yo solo en casa con Sam Cooke

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