Spandau Ballet. Suena en esa juventud mía que siempre parece estar ahí, pero que ya la sé desparecida. Desparecer, Spandau Ballet, baile y prisión, Berlín, memoria del terror y futuro incólume. Resumiendo, luego cantarán True y acabarán siendo un grupo normal. Pero en las noches del año de sus primeros singles, del tiempo de sus dos primeros elepés, decir Spandau Ballet era regresar una y otra vez a un porvenir hecho de continentes recién emergidos del pasado arrasado. Europa no quería saber que había muerto y nosotros seguíamos bailando el canto número uno y viajábamos a la gloria confundidos , congelados con un solo juguete y la vida por delante, ahí, frente a nuestras ropas juveniles, sonriéndonos como si la propia vida no hubiera sido millones de veces antes lo que fue: un musculoso vertido de emociones. Desde el londinense Islington, I Don't Need This Pressure On , el instinto nos amará como un diamante, los años de oro se pintaban para ser faraones, la ciencia er...
Tengo siete libros publicados, también escribo mi segunda novela. Me gusta (mucho) Nacho Vegas, Jonathan Coe, Rodrigo Sorogoyen, MARGA y reírme. Dijeron que era un agitador cultural, pero lo que prefiero ver escrito sobre mí es eso, que soy un escritor. Ibáñez escribe.