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CÓMO HEMOS LLEGADO HASTA AQUÍ. 3: Y CON PALOS (REVOLUCIÓN)

Y tras el Paleolítico, el Neolítico y hay hasta Mesolítico y Calcolítico . Todo tan lítico. Tan de piedras. Y tan de palos. Hace unos doce mil años, ese Homo sapiens sapiens que tanto había aprendido de los animales que cazaba y de las plantas que recogía, comenzó a pasar suavemente de la mera subsistencia a la producción de sus recursos , y lo que hizo fue inventar la agricultura y la ganadería . Eso es el Neolítico, la primera revolución de la Historia. Tres zonas del planeta son los focos donde aquel prodigio de primer dominio de la Naturaleza tuvo lugar: el hoy tan problemático y febril Próximo Oriente , la Centroamérica más septentrional y el norte de China (la tantas veces llamada milenaria , como si no fuéramos todos milenarios ). El sedentarismo derrota a la vida nómada y, con los primeros excedentes de producción, surgen los primeros oficios (y no, el primero no fue ese que te imaginas, el que dicen el más viejo del mundo ): ceramistas que moldean los prime...

El viaje admirable de Malaspina

El 10 de septiembre de 1788, Alejandro Malaspina presentó al rey español Carlos III su plan de un viaje científico y político alrededor de los dominios de lo que se conocía en ocasiones como imperio español ―las posesiones coloniales hispanas en América y Asia―, que obtuvo el consentimiento regio el 14 de octubre. Más exactamente, el plan, que lo presentó conjuntamente con otro capitán de fragata, el santanderino José Bustamante y Guerra , se lo expuso al secretario de Marina del gobierno de Carlos III, Antonio de Valdés , amigo de Malaspina, que contó con la apreciada valoración y apoyo del jefe de la Junta Suprema de Estado y máximo responsable del gobierno, José Moñino, conde de Floridablanca . El plan se titulaba Plan de un viaje científico y político alrededor del mundo , pero, como veremos, no se llevaría a cabo como tal, ya que no habría circunnavegación. La primera razón de que el monarca español consintiera, aconsejado por sus ministros, en dar el visto bueno a e...

La historia del pop escrita por Bob Stanley

Lo digo ya: Yeah! Yeah! Yeah! La historia del pop moderno , de Bob Stanley (editado por Turner), no es un libro que prime la autenticidad de los músicos, ese áurea que rodea a los artistas del pop como si fueran capaces por sí mismos de cambiar el mundo desde su altura artística de gigantes. Es un libro que se fía tanto de las listas de éxito que, de hecho, una de las razones para acotar por lo más reciente su ámbito temporal es el final de la credibilidad de esas categorías alineadas en el mundo globalizado dominado por el marketing y el barullo de Internet. Pero no sólo de las listas vive Stanley, no. Stanley sabe lo que se trae entre manos, y sabe que trabaja con un material muy sensible que se lustra con la palabra gusto, y de su gusto tiene para dar y tomar. Pero no oculta que en el fondo es un fan, un fan que ama, un fan que odia . Hay que saber leer(le) entre líneas. Nada nuevo para un libro sobre la cultura occidental. Y para muestra un botón. Cuando Stanley habl...

David Menaza me lee (una reseña de ‘La Transición’)

José Luís Ibáñez Salas rompió su primera lanza como escritor tout court precisamente añadiendo su granito de arena a esa oceánica literatura que se ha entregado al análisis de la etapa central del siglo XX español. El franquismo ( Sílex , 2013) era una aproximación valiente al período reseñado, porque hay que tener redaños para tratar con una concisión no reñida con la profundidad una época tan transitada por la historiografía, amén de su considerable extensión temporal, en no muchas más de doscientas páginas. Además, José Luís no renunciaba a la utilización de un estilo directo y hasta coloquial, alejado de un academicismo que en su caso sería impostado, pero consciente de que la alta divulgación exige, de suyo, vulgarizar sin perder altura. Planeando, planeando nos ha entregado ahora la otra cara de la medalla: La Transición ( Sílex , 2015) dobla la apuesta de su primer libro y si cuenta con la ventaja de estudiar un lapso temporal más sucinto tiene la dificultad añadida...

He regresado a Edimburgo

Nunca había estado en Edimburgo , pero en menos de un mes, o cosa así, he estado allí dos veces. Sin salir de Madrid. Y me explico. Me han llevado a la ciudad escocesa un novelista y un director de cine que es además actor. Un escocés y un inglés. Ian Rankin y Dexter Fletcher . Me han llevado allí la novela que leí recientemente de uno, Nudos y cruces , y la película que del otro he visto ayer (ayer fue sábado 4 de noviembre, pero ayer ya no es el ayer que ha sido ayer… dejémoslo), Amanece en Edimburgo . De Nudos y cruces ya escribí, esto , pero ahora lo que necesito es que sepas lo que he visto cuando he visto Amanece en Edimburgo . Voy. Amanece en Edimburgo (que se titula en realidad Sunshine on Leith , pues en ese distrito de la ciudad de Edimburgo es donde más concretamente transcurre la película) es un musical. Es una película musical . O mejor, no. Es una gran película, una emotiva y divertida y deliciosa y hermosa película hecha de música que pertenece al ...

La muerte de Copérnico

Pero volvamos a la vida de Nicolás. Mejor dicho, a su muerte. Pensemos en aquel anciano enfermo y en la cama viendo la luz del rostro de su hermana Barbara, la luz que era como la de su gran amigo el Sol, una luz por la que había dado sus propios ojos, tan cansados de observar todo lo que el cielo estuvo dispuesto a mostrarle. No es difícil acercarnos a los últimos momentos de la vida de Nicolás Copérnico en su habitación de la catedral de Frombork, que le servía a la vez de observatorio astronómico desde hacía 31 años. Andreas Osiander había marchado a Frombork para entregarle el libro ya impreso. Allí encontró a Nicolás postrado en su cama, moribundo. Cuando nuestro protagonista vio el ejemplar de su libro que le mostraba Osiander, le dijo que se detuviera de inmediato la impresión de más ejemplares. Poco después, murió. En el último momento de su vida, parece ser que Nicolás Copérnico se arrepentía de que las teorías a las que había dedicado buena parte de su vida fueran ...