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Cosas que leo en los libros que leo (XXX)

Uno lee libros por diversas razones, para asombrarse es una de ellas. Lo que siguen son asombros provocados por los libros que leo.


 

La memoria

“La memoria, podríamos decir, es una forma de ceguera, porque, al fin y al cabo, hay que imaginarse todo, reanimar lo inerte, montar la tragicomedia de un pasado reducido a un tingladillo de guiñol.

La memoria no tiene además cronología: su tiempo gira en espiral, en un circuito esquemático y desvaído, con altas paredes de niebla […]

Como si nuestra vida pasada no hubiese sido sino una representación ante escenarios cambiantes, entre figurantes efímeros, lo que no deja de resultar curioso, ¿verdad?, curiosa esa sensación de movimiento cuando nos ponemos a recordar y las imágenes se dinamizan con la misma incoherencia que las de los sueños, porque el caso es que la memoria acaba siendo una ficción estática en la que el fluir del tiempo se solidifica: no se trata de una secuencia, sino de un grumo, de una cápsula de irrealidad en la que resuena el eco de quienes fuimos, sin reconocernos apenas en nuestra concatenación de identidades, mudables como somos, fabuladores de nuestro vivir, desconocidos ya ante el espejo, a la espera de lo que quiera que nos traiga el futuro, que en la juventud es el espacio de las quimeras altivas y en la vejez el del pánico a lo imprevisto”.

Felipe Benítez Reyes: La gente (novela), 2025

 

Las dos canciones más deprimentes de la historia de la humanidad

“Cualquier playlist de mi viejo incluye las dos canciones más deprimentes de la historia de la humanidad: Creep y On Melancholy Hill. La de Radiohead tiene un momento al minuto uno, cuando están por cantar el estribillo y estalla un sonido horrible, como si se cayera un parlante, dos o tres veces, fuera de tiempo. Es el instante exacto en que se rompió la música del mundo. Se hizo trizas el clavicordio de Mozart y la música siguió sonando por pura inercia. Pero ya está, ahora lo que escuchamos es la banda sonora del final de los tiempos, la cajita de música pisoteada por la bestia. Y la canción de Gorillaz. Bueno. No la quiero ni pensar porque se te pega sin escucharla. Mi papá fue joven en los noventa, no tiene la culpa.

Pedro Mairal: Los nuevos (novela), 2025


 

Todos tenemos un límite

“Todo el mundo tiene un límite, un límite para la desdicha, un límite para la esperanza, y una vez traspasado ese límite, la persona queda deshecha y reducida a nada. Ésa es una de las cosas que aprendí en la isla, y también que nadie puede saber por anticipado dónde está ese límite. A veces se llega a él muy fácilmente. A veces la persona muestra una entereza frente a la desdicha como la que asociamos con los héroes. A veces la persona es un baobab, a veces un junco”.

Andrés Ibáñez: Brilla, mar del Edén (novela), 2014

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