Durante la III Cruzada en Palestina, el Capitán Trueno encuentra en las mazmorras de una fortaleza a un moribundo cristiano llamado Juan de Ribera, quien le encomienda la misión de devolver a España un cáliz mágico que dice ser el Santo Grial y que fue robado a una orden milenaria.
Trueno, junto a sus
inseparables amigos Crispín y Goliath, y una princesa
vikinga llamada Sigrid, tendrán que hacer frente a un malvado señor feudal y a
sus “diablos” negros, que tienen atemorizada a la población de la baja Aragón.
En 1956, en plena
dictadura franquista, dos creadores de tebeos, el guionista Víctor Mora (Barcelona, 1931)
y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambrós (Valencia,
1913-1992), ponen en marcha, dentro del sello Editorial Bruguera, una colección de
cómics apaisados titulada “El Capitán Trueno” que se convirtió
en el mayor superventas de la historieta española, y cuya sucesión de
colecciones, formatos, reediciones y nuevas historias no ha dejado de arrojar
libros y revistas al mercado español, hasta hoy, más de 50 años después de su
creación.
Trueno representa en
nuestro país algo similar a lo que es Tintín para un
belga, Astérix para un francés
o Superman para un
estadounidense. Un personaje de cómic icónico que traspasa el ámbito del papel
impreso y se instala en el de las emociones.
Otros lo intentaron
antes, por ejemplo Juanma Bajo Ulloa, pero el que ha conseguido llevar, por
fin, este personaje de una ficticia Edad Media, nada menos que con el
amparo de la multinacional Disney, desde las páginas de los tebeos hasta la
oscuridad de las salas de cine, es el director de cine Antonio Hernández.
El resultado de la
traslación del papel impreso al celuloide del héroe español de ficción por
excelencia es una más que digna adaptación, a la que si se le
puede reprochar algo es precisamente lo menos objetable que se pueda encontrar
en cualquier empresa. Porque El
Capitán Trueno y el Santo Grial, si peca de algo, es de
ambición.
Son muchos los
episodios de los cómics que guionistas y director quieren empaquetar en el
filme y ello lastra el ritmo de una producción técnicamente brillante y con una
selección de actores acertadísima. Un producto de entretenimiento, digno y
comercial, que si no termina de hacer justicia a la obra adaptada es porque
siempre, y en esto no hay excepciones, prevalece el valor de
la creación y el formato originales.
El valor histórico del
Capitán Trueno es innegable. Y lo es más allá de su carácter de obra de
ficción, incardinada en una concreta época, la de la famosa III Cruzada, donde
Trueno coincide con personajes históricos como Saladino o Ricardo Corazón de León. Bien es cierto que la
trama de los cómics luego se desenvuelve en espacios históricos mucho más
inconcretos y espacios físicos inabarcables para los medios de transporte de la
época, lo que obliga a incorporar un anacrónico globo aerostático, como parte del
elemento fantástico en el que la serie, como el filme, se desenvuelve en no
pocas ocasiones. También es irreal el concepto básico de los personajes, que
dedican sus vidas a la defensa de valores y conceptos muy adelantados a la
época, en la que el desenvolvimiento normal de las vidas aventureras solía
estar más relacionado con disputas territoriales y religiosas y fines de
expansión comercial.
Pero todo esto, con ser importante, es
indiferente, porque, con dislates históricos o sin ellos, es
innegable el papel que el Capitán Trueno ha jugado en la popularización de la
Edad Media,
una época que la historiografía siempre encerró entre periodos de luz,
condenándola a la oscuridad. También es innegable el papel de transmisión de
valores democráticos que supuso esta obra, creada en plena dictadura
franquista, por un guionista republicano como Mora, que tuvo muchos problemas
con la censura, pero que supo enganchar a millones de lectores en una
permanente lucha contra la tiranía, en defensa de la libertad y de los poderes
legítimos que eran usurpados por la fuerza.
Muchos de esos valores de aquellos viejos tebeos perduran, y ese es su mayor mérito, en la película, que podemos ver y analizar ahora en un contexto muy diferente. Esa es la razón por la que creemos que es pertinente recordar cómo empezó todo. Dos excelente creadores haciendo un tebeo en mitad de una feroz dictadura política y moral.
Ficha técnica
Título: El Capitán Trueno
y el Santo Grial
Género: Aventura
Reparto: Sergio
Peris-Mencheta (Capitán Trueno), Natasha Yarovenko (Sigrid), Manuel Martínez
(Goliath), Adrián Lamana (Crispín), Asier Etxeandia (Hassan)
Estreno
en cines: 07/10/2011
País
de producción: España
Dirigida
por: Antonio
Hernández
Guión: Pau Vergara, según los
personajes creados por Víctor Mora y Ambrós.
Año
de producción: 2011
[ESTE ARTÍCULO de Ricardo Ibáñez Salas fue publicado EN ANATOMÍA DE LA HISTORIA EL 10 octubre de 2011]

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