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El Capitán Trueno y el Santo Grial, cuando la ficción se hace historia (por Ricardo Ibáñez Salas)


Durante la 
III Cruzada en Palestina, el Capitán Trueno encuentra en las mazmorras de una fortaleza a un moribundo cristiano llamado Juan de Ribera, quien le encomienda la misión de devolver a España un cáliz mágico que dice ser el Santo Grial y que fue robado a una orden milenaria.

Trueno, junto a sus inseparables amigos Crispín y Goliath, y una princesa vikinga llamada Sigrid, tendrán que hacer frente a un malvado señor feudal y a sus “diablos” negros, que tienen atemorizada a la población de la baja Aragón.

En 1956, en plena dictadura franquista, dos creadores de tebeos, el guionista Víctor Mora (Barcelona, 1931) y el dibujante Miguel Ambrosio Zaragoza, Ambrós (Valencia, 1913-1992), ponen en marcha, dentro del sello Editorial Bruguera, una colección de cómics apaisados titulada “El Capitán Trueno” que se convirtió en el mayor superventas de la historieta española, y cuya sucesión de colecciones, formatos, reediciones y nuevas historias no ha dejado de arrojar libros y revistas al mercado español, hasta hoy, más de 50 años después de su creación.

Trueno representa en nuestro país algo similar a lo que es Tintín para un belga, Astérix para un francés o Superman para un estadounidense. Un personaje de cómic icónico que traspasa el ámbito del papel impreso y se instala en el de las emociones.

Otros lo intentaron antes, por ejemplo Juanma Bajo Ulloa, pero el que ha conseguido llevar, por fin, este personaje de una ficticia Edad Media, nada menos que con el amparo de la multinacional Disney, desde las páginas de los tebeos hasta la oscuridad de las salas de cine, es el director de cine Antonio Hernández.

El resultado de la traslación del papel impreso al celuloide del héroe español de ficción por excelencia es una más que digna adaptación, a la que si se le puede reprochar algo es precisamente lo menos objetable que se pueda encontrar en cualquier empresa. Porque El Capitán Trueno y el Santo Grial, si peca de algo, es de ambición.

Son muchos los episodios de los cómics que guionistas y director quieren empaquetar en el filme y ello lastra el ritmo de una producción técnicamente brillante y con una selección de actores acertadísima. Un producto de entretenimiento, digno y comercial, que si no termina de hacer justicia a la obra adaptada es porque siempre, y en esto no hay excepciones, prevalece el valor de la creación y el formato originales.

El valor histórico del Capitán Trueno es innegable. Y lo es más allá de su carácter de obra de ficción, incardinada en una concreta época, la de la famosa III Cruzada, donde Trueno coincide con personajes históricos como Saladino o Ricardo Corazón de León. Bien es cierto que la trama de los cómics luego se desenvuelve en espacios históricos mucho más inconcretos y espacios físicos inabarcables para los medios de transporte de la época, lo que obliga a incorporar un anacrónico globo aerostático, como parte del elemento fantástico en el que la serie, como el filme, se desenvuelve en no pocas ocasiones. También es irreal el concepto básico de los personajes, que dedican sus vidas a la defensa de valores y conceptos muy adelantados a la época, en la que el desenvolvimiento normal de las vidas aventureras solía estar más relacionado con disputas territoriales y religiosas y fines de expansión comercial.

Pero todo esto, con ser importante, es indiferente, porque, con dislates históricos o sin ellos, es innegable el papel que el Capitán Trueno ha jugado en la popularización de la Edad Media, una época que la historiografía siempre encerró entre periodos de luz, condenándola a la oscuridad. También es innegable el papel de transmisión de valores democráticos que supuso esta obra, creada en plena dictadura franquista, por un guionista republicano como Mora, que tuvo muchos problemas con la censura, pero que supo enganchar a millones de lectores en una permanente lucha contra la tiranía, en defensa de la libertad y de los poderes legítimos que eran usurpados por la fuerza.

Muchos de esos valores de aquellos viejos tebeos perduran, y ese es su mayor mérito, en la película, que podemos ver y analizar ahora en un contexto muy diferente. Esa es la razón por la que creemos que es pertinente recordar cómo empezó todo. Dos excelente creadores haciendo un tebeo en mitad de una feroz dictadura política y moral. 

 

 

Ficha técnica

Título: El Capitán Trueno y el Santo Grial
Género: Aventura
Reparto: Sergio Peris-Mencheta (Capitán Trueno), Natasha Yarovenko (Sigrid), Manuel Martínez (Goliath), Adrián Lamana (Crispín), Asier Etxeandia (Hassan)
Estreno en cines: 07/10/2011
País de producción: España
Dirigida por: Antonio Hernández
Guión: Pau Vergara, según los personajes creados por Víctor Mora y Ambrós.
Año de producción: 2011

[ESTE ARTÍCULO de Ricardo Ibáñez Salas fue publicado EN ANATOMÍA DE LA HISTORIA  EL 10 octubre de 2011]

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