El periodista cultural español Rafael Narbona publicó en 2024 Maestros de la felicidad: de Sócrates a Viktor Frankl, un viaje único por la historia de la filosofía, una obra de la que yo escribí que era “un libro didáctico, riguroso y de una encomiable amenidad” escrito por “un intelectual respetuoso con la forma y profundamente analítico, responsable del fondo maravilloso de sus escritos”.
En Maestros de la felicidad…, Narbona
reflexionaba sobre todo aquello que podría hacernos a los seres humanos
infelices y sobre todo aquello que es capaz de llevarnos a la felicidad. Los
libros, por ejemplo, que “son las flores de este mundo, pero muy pocos lo saben”.
“Pienso que un libro nos
proporciona mucho más que un coche deportivo o un hotel de lujo. Cada capítulo
es una morada que nos anima a progresar intelectualmente, un hallazgo que nos
revela nuevos territorios, un paisaje que nunca se agota. Al finalizar el
recorrido, hemos incorporado un bagaje a nuestra existencia que dejará un poso
duradero”.
El libro es para Narbona “una invención que se considera anacrónica pero que ha sobrevivido a todas las profecías sobre su extinción”. Es fácil creer con él que el libro, los libros durarán tanto como el ser humano y que “si algún día desaparece, los individuos que aún sigan circulando por la Tierra ya no serán como nosotros, su imaginación habrá mermado, su capacidad de apreciar la belleza será menor o inexistente, su forma de pensar se habrá despeñado por lo previsible y banal”. Porque todo eso son los libros aún hoy: algo que actúa poderosamente sobre la razón de ser de los humanos, sobre su imaginación, sobre su capacidad de amar lo bello.
“Los libros son la única
patria que reconozco: son mi bandera, mi fe, mi refugio, la única utopía que no deseo evitar. Gracias a ellos, he sobrevivido a muchas tormentas, aferrado a
sus páginas con la firmeza del náufrago que se encarama a una balsa”.
El amor a los libros. El amor a los libros de Rafael Narbona.


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