El deseo y su furia, esa naturaleza inteligente, esa sabiduría animal: algo tan perdurable que espanta.
Somos humanos de puro artificial / creo que la Razón
es una idea demasiado artificial… Somos seres, humanos, inhumanos, somos
animales, animados, artificiales. Nos mecemos en naves sin mástiles a merced de
las sirenas, expuestos al crimen y al castigo, ambiguos como animales: puro
artificio espiritual.
Señales y trucos, una vida de intérprete aprendiendo a
ser artificial: atento, artificial, humano, por tanto.
El deseo y su silencio, ese diseño inteligente, ese
ser dios y no serlo, ese ver en un gorrión el alma de las estrellas.

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