El estadounidense Elwyn Brooks White es conocido como E. B. White (nacido en 1899 y fallecido en 1985). Yo solamente sabía de él que había sido el creador literario de Stuart Little, un ratón, pero resulta que es toda una eminencia lingüística, un prosista de culto a quien Groucho Marx reverenciaba. Alguien que fue galardonado con la Medalla Presidencial de la Libertad, la más alta concesión civil estadounidense, y el Premio Hans Christian Andersen, tenido por el Pequeños Premios Nobel de la narrativa infantil y juvenil. Sé por Bob Dylan que E. B. White decía “acerca del humor algo que puede aplicarse a la música: analizar el humor es como diseccionar una rana, a poca gente le interesa y la rana muere”.
Claro que, si hablamos de humor, el que sabe de eso un
rato es el guionista y escritor Roberto Villar. A él le leí una vez en Facebook
que “la vida está basada en hechos reales”. Y luego resultó que… Bueno, mejor
que lo cuente él, que será mejor:
“Todas las vidas son extraordinarias. Sin embargo, y no es por presumir, mi vida es de las más extraodinarias que ser humano alguno haya vivido. Podéis llamarme exagerado -o algo peor- sólo si aún no habéis leído MI VIDA ESTÁ BASADA EN HECHOS REALES. Cuando lo hagáis os vais a reír, al tiempo que vais a llamarme absurdo, delirante, surrealista, imbécil, dulce, ingenuo, argentino y algunas cosas peores y mejores. Y tendréis razón”.
También le leí a Roberto Villar cosas como: “Siento nostalgia
de cuando no sentía nostalgia”.
Y ahora que sale el tema de la nostalgia… Yo soy de
los que mantienen que la nostalgia está bien para el arte. La vida es otra cosa.
También pienso que la esperanza es lo penúltimo que se pierde.
Pero este artículo va de humor. Y Roberto (“no soy un
teórico del humor, sí un trabajador del humor”) tiene mucho que decir. En el
número 152 de la revista Adiós Cultural, de enero-febrero de 2022,
publicó un artículo titulado “La muerte ríe con nosotros” del que quiero
destacar algunas ideas relevantes.
“El humor es quizá -¿quién soy yo para asegurarlo?- la más alta expresión de la inteligencia. Sólo los humanos podemos sonreír y reír, y hacer sonreír y reír. Los animales no pueden ejercer el humor. Las hienas no ríen”.
Estoy con él cuando sentencia que “todo humor es
inteligente”. El humor es “escudo a la vez que espada, que permite defenderse
de los reveses de la vida, al tiempo que atacarlos. Lo que no es, es
resignación. El humor relativiza, analiza, sublima y devuelve los estímulos a
que nos enfrentamos. Incluso en los momentos más dramáticos”.
Y ya que salió al principio esa otra magia a la que
llamamos música, aprovecho y me voy… con la música a otra parte. Lo hago
de la mano de un gigante, Duke Ellington, que (dicen que) dijo alguna vez:
«Hay dos tipos de música: buena y mala. Me gustan
ambas».



Muchas gracias, José Luis. Y también a Duke y Ella.
ResponderEliminarA ti, indudablemente.
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