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Toni Morrison y el amor como una escritura diseminada de conchas y algas


Publicada en 2003, Love es la octava de las novelas de la escritora estadounidense
Toni Morrison, premio Nobel desde diez años atrás. Una novela difícil. De leer, de asimilar, de comprender. Por lo menos en su versión española, que es la única que yo soy capaz de leer. Ya me pasó con la otra novela de Morrison que leí antes, la fantasmagórica y excelente Beloved.


Love
cuenta una historia confusamente desgarradora llena de viajes al pasado y retornos a un presente narrativo, cuya complejidad reside en la buscadísima atención lectora a esos movimientos permanentes que, a mi modo de ver, no consiguen darle el ritmo que esta ficción apabullante habría necesitado para acomodarse en mi cerebro lector. Lo que no quita para que a uno se le quede cara de estar leyendo a una escritora superlativa que se exige mucho a sí misma y que considera que esa exigencia ha de trasladársela al lector.

Arranca así Love (traducida a mi idioma en 2003 por Jordi Fibla bajo el título de Amor):

 

“Las mujeres se abren mucho de piernas, así que tarareo. Los hombres se ponen de mal humor, pero saben que todo es por ellos. Se relajan”.

 

Cuesta encontrar el amor que debería de ser el hilo conductor de este novelón. Por alguna parte estará, no digo yo que no. Yo dar con él no di a menudo. Porque Love/Amor es más bien, como dice la narradora principal, “un relato que muestra cómo unas mujeres desvergonzadas pueden humillar a un hombre bueno. Para eso sí vale la pena tararear”. Bueno, y tampoco es eso, más bien al contrario. Yo qué sé. Quizás sea más bien una historia de odio, que “lo quema todo salvo a sí mismo”. El odio, que logra que, “sea cual fuere tu agravio, tu cara tenga el mismo aspecto que la de tu enemigo”.

Si hay algo que se disfruta en esta novela de Toni Morrison, además de la evidencia de           aquello de que el truco del mundo “consiste en hacernos creer que es nuestro”, es la acechanza del pasado y la dolorosa desaparición en él de algunos de sus fulgores, “como una ola que, al retirarse, deja atrás una escritura de conchas y algas, diseminada e ilegible”. (¿Sirve de algo “recordar los días dorados como si el pasado fuese puro?”: a veces sabemos con certeza que lo que hacemos con ese pasado es reprimirlo.) Y el demasiado dinero, con su “olorcillo a maldad y a sangre de alguien”.

 

“Puedes vivir con cualquier cosa si tienes aquello sin lo que no puedes vivir”.

 

Decía yo antes que no se encuentra fácilmente rastro del amor en la novela así titulada. Bueno, no es cierto, a veces EL AMOR explota en ella con la inmensa calidad artística (literaria) de la estadounidense Morrison:

 

“¿Era su perfume floral o más bien parecido a la lluvia? Además, Romen tenía que memorizar las treinta y ocho maneras en que ella podía sonreír y lo que cada una significaba. Necesitaba todo un semestre para descifrar sus ojos de ciencia ficción: los párpados, las pestañas, los iris de negro tan intenso que podría ser una alienígena. Un ser por el que mataría para poder acompañarlo en la nave espacial”.

 


Memorizar las 38 formas que tiene el ser amado de sonreír y cada uno de sus significados: eso debe ser (el) amor, sí.

Los personajes de Amor, muchos de ellos, las principales mujeres protagonistas desde luego, están desgarrados “por la ira y el amor”.

Love/Amor es una novela (protagonizada nuevamente por la negritud y su ser en un mundo infiltrado de pasado y realidad a todas horas) donde un personaje le dice a otro: “siempre estás pensando en la muerte”. Y ese otro le contesta que no, que lo que ocurre es que “la muerte siempre está pensando en mí”.

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