Uno de mis álbumes de fotos en Facebook se llama Reflexiones irreflexivas, estas son algunas de las más recientes. No, no son gran cosa.
¡Qué
recuerdos, eh, cuando vuestros abuelos, vuestros tíos, vuestros padres, se
reunían en Stonehenge para celebrar el solsticio! ¡Cómo os lo pasabais!
Es normal que os sintáis incómodos con los que tenemos recuerdos de simples
belenes de dioses recién nacidos y estrellas señalándole al mundo que la
dicha no va a durar, que la celebremos.
LAS
LISTAS DE LOS LISTOS
¿Sabéis
la sensación que dejáis los que publicáis listas de lo mejor del año (bastante)
antes de que acabe? Os hago un mansplaining: es como si trabajarais para
una empresa que quisiera promocionar sus productos para venderlos en la CAMPAÑA
NAVIDEÑA. Que lo sepáis.
La
noticia no es que nos contagiemos más que nunca. LA NOTICIA es que
contagiarnos cada vez importa menos.
LIBROS
Los que escribimos libros ponemos en
ellos ese poquito nuestro que nos sobra, o ese mucho que no tenemos. Eso ya
depende.
¿Por
qué algunos cuando comentan una película o un libro NOS LOS CUENTAN en vez de
darnos pistas para hacernos una idea cabal de por qué debemos o no verla o
leerlo? No me cuentes lo que voy a leer, menos aun lo que he leído, no me
cuentes lo que voy a contemplar, menos aun lo que ya he contemplado. Si me
cuentas algo que ya sé, malo: si lo que me cuentas no lo sabía, PEOR.
Los
escritores sin lectores jugamos a ser DIOSES. Alguno imagino que sufrirá como si el
hielo le arrebatara trocitos de su alma cada vez que nos estrellamos en los
cielos de esas divinidades que nunca alcanzaremos (ni falta que nos hace):
jugamos a ser DIOSES, y me explico.
Pretendemos
presentar nuestros libros (en las librerías importantes) como si fuera a ir
alguien más a esos actos que las personas cercanas de cada uno: sus hijos, sus
hermanos, sus maridos o esposas, sus amigos...
Queremos
firmar nuestros libros (en las ferias importantes) como si fuera a acudir a
esos actos comerciales alguien que no sea tu hermana, tu esposo o tu hija o un
amigo...
Jugamos
a ser DIOSES y a algunos sólo serlo durante un instante de plata nos vale por
el pequeño esfuerzo de escribir un libro que teníamos la obligación de haber
escrito ya antes.
Vivimos en un país de países con sus
extremos veloces demasiado lentos, los unos pidiendo que se cierre con urgencia
el Ministerio de Igualdá, los otros gritando que menos mal menos mal que
tenemos un Ministerio de Igualdad. Pero no están igualados.
LA POLÍTICA Y LA DIGNIDAD
Hay quien nunca renuncia a lo bueno, ni
aunque se le ofrezca lo mejor. El caso es que optar por lo mejor y acostumbrarnos
a que lo bueno escasea, o a veces siquiera existe (según los ámbitos), es algo
que nos pasa con todo en la vida. No rechazamos ni siquiera a quienes más
necesitamos por sus imperfecciones, defectos... Pero, amiga-amigo, llega la
política y toda la sublimación perfectoide la queremos tener ahí, donde
están quienes hacen lo que nosotros no queremos hacer, que es representarnos.
Se me dirá que todo tiene un límite, a lo que se ocurre contestar que lo
malo es no saber distinguirlos porque todo son límites... que traspasamos. Una
y otra vez.
‘Mejor’ no es ‘bien’. Ese es el problema de la permanente
dignidad inmaculada traumatizada. ‘Mejor’ es ‘no peor’. Y, sí, todo es
política. Elegir, consensuar, imponer, decidir, aceptar, querer, no querer,
rechazar, abandonar, acoger, tener… Y no tener.
Además… Lo cual no es que sea como para
ponernos muy contentos tampoco… Cuando falla el parlamentarismo y lo
señalamos y lo denunciamos y nos burlamos y lo vilipendiamos, merecidamente o
no, eso es lo de menos, abrimos la espita por la que sale aquello que sale, que
es una cosa muy fea y mucho peor que el parlamentarismo vacuo y de apariencia
imbécil. Estamos perdidos, sí.
VA PARA ESTADISTA, NO LO ESTROPEÉIS
Yolanda
Díaz,
sobre la reforma laboral: "A veces, no conseguir todo lo que uno quiere,
si mejora la vida del país, aunque uno no consiga todas sus posiciones, es
mucho mejor. Lo sé por mi profesión, lo sé por la vida y porque me lo ha
enseñado la política".
[Porque,
muchas veces, en España nos cargamos a los buenos políticos nosotros, los
ciudadanos. NO SON EXTRATERRESTRES]
Lo
de la superioridad moral: los negacionistas también votan.
GUERRAS
CIVILES
El cineasta Steven Spielberg admite estos días (156 años después de la guerra que encendió su país) que “en Estados Unidos no hemos sido capaces de reconciliarnos del todo desde la guerra civil”. Aviso para navegantes: en España sólo han trascurrido poco más de 80 años del final de nuestro CALVARIO BÉLICO CIVIL. Vamos a necesitar mucha Historia y mucha sociedad civil educada en la verdad, no en el odio imbécil y el recuerdo filibustero.
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