Elegy¸ de Isabel Coixet, es la adaptación
cinematográfica de El animal moribundo, una novela de Philip Roth.
Sobre el libro ya escribí aquí que es una breve
novela de Philip Roth y que...
Mucha muerte hay en este desesperado canto vital que es El animal moribundo. […] Aparece con el milenio (en 2001) y algo de ese cambio de milenio se deja sentir en sus pocas e intensas, intensísimas páginas; un cambio de milenio al que asisten sus dos principales personajes, agotados por la zozobra y ajenos a la deslumbrante celebración planetaria, ensimismados en ese lento observar a la muerte y su negativa escisión del deseo y en su resistencia a la peligrosa presencia del amor.
Mucha muerte hay en este desesperado canto vital que es El animal moribundo. […] Aparece con el milenio (en 2001) y algo de ese cambio de milenio se deja sentir en sus pocas e intensas, intensísimas páginas; un cambio de milenio al que asisten sus dos principales personajes, agotados por la zozobra y ajenos a la deslumbrante celebración planetaria, ensimismados en ese lento observar a la muerte y su negativa escisión del deseo y en su resistencia a la peligrosa presencia del amor.
La película, una producción
estadounidense (aunque dirigida por una cineasta española), estrenada en 2008,
dura poco más de cien minutos y su guion, la adaptación de la novela de Roth,
corrió a cargo de Nicholas Meyer, en tanto que la fotografía fue de Jean-Claude
Larrieu.
Ben Kingsley y Penélope Cruz, acompañados de Dennis
Hopper, Patricia Clarkson y Peter Sarsgaard, componen una meritoria
interpretación que creo que no basta para que lo que vemos en la pantalla nos
conmueva lo más mínimo, apenas nos entretenga y, en mi caso, me deje
constantemente pensando más en la novela que en lo que contemplo.
El crítico cinematográfico Javier Ocaña
escribió a este respecto en El País un elogio a costa de un desprecio:
"El animal
moribundo está lejos de ser una buena
novela; Elegy está cerca de ser una excelente película. La disquisición
panegírica y la lujuria con tendencia a lo grotesco han dejado paso al
romanticismo y a la delicadeza."
Yo lo escribiría al revés, Javier:
"Elegy está lejos de ser una buena película; El animal
moribundo está cerca de ser una excelente novela. La disquisición panegírica y la lujuria con tendencia
a lo grotesco de Roth le van mejor a esta historia un poco imbécil que el
romanticismo y la delicadeza de Coixet."



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