1933. El disputado voto de las mujeres
La catedrática María Dolores Ramos nos habla sobre el hito que supuso la “consecución de la ciudadanía política” por parte de las mujeres españolas durante la Segunda República, plasmado en el articulado de la Constitución republicana de 1931 y ejercido por vez primera en unas elecciones generales en el año 33 (en medio del ya enrarecido clima político español), cinco años después de que la sufragistas británicas vieran recompensada su larga reivindicación y muchos más tarde desde que Nueva Zelanda mostrara la señera dignidad de ser el primer país en permitir el sufragio universal, en el año 1893, abriendo el camino a la mayoría de los países del entorno occidental.
España, a diferencia de los casos de los países fascistizados, donde se paralizaron los derechos femeninos debido a políticas estrictamente patriarcales, digamos por tanto machistas, el debate constituyente del año 31 le dio la razón a los “principios democráticos, humanistas y feministas”. Fueron así reconocidas las mujeres como “agentes sociales” y no como meras cuidadoras reducidas a desempeñar tareas domésticas en los espacios privados.
1941. ¡Rusia es culpable!
En junio de 1941, durante la Segunda Guerra Mundial, la Alemania nazi invade la Unión Soviética, como parte de una especial Cruzada europea contra el comunismo (que en realidad era una campaña de exterminio y semiesclavitud de las poblaciones bajo dominio comunista), y Falange (con el ministro Serrano Suñer a la cabeza) moviliza a su manera a lo que queda de la sociedad civil española tras la Guerra Civil culpabilizando de ella al régimen estalinista. La España del dictador Francisco Franco, que seguiría siendo no beligerante, envió un contingente llamado División Española de Voluntarios (popularmente conocida como División Azul) para combatir a la Unión Soviética, integrada en el Ejército alemán (como División 250 de la Wehrmacht) pero sujeta a un mando propio. Reclutados por Falange y mandados por oficiales del Ejército español, partieron un total de 47.000 voluntarios entre julio de 1941 y octubre de 1943, en un principio habitualmente movidos por cuestiones ideológicas pero a medida que pasaba el tiempo cada vez más por razones pecuniarias.
Núñez Seixas detalla cómo el 10 de febrero de 1943 tuvo lugar, en el ámbito del cerco alemán a Leningrado, la última intervención de tropas españolas en una batalla de envergadura, la de Krasny Bor, que consiguió detener el avance soviético con un coste brutal en vidas. A la División Azul la sucedió en octubre del 43 (retirada aquella por cuestiones diplomáticas dado que el franquismo quería ir huyendo de su emparejamiento con el nazifascismo) la residual Legión Azul (Legión Española de Voluntarios), que combatió hasta marzo de 1944 (lo de combatir es un decir).
Las bajas españolas en aquella fase de la Segunda Guerra Mundial, la llamada Guerra Germano-soviética, fueron muy escasas, en torno a unos 5.000 debido fundamentalmente a que no sufrieron ya las grandes acometidas rusas que liberaron a la Unión Soviética. En abril de 1954 regresaron a España la gran mayoría de los prisioneros supervivientes de aquel conflicto (dos tercios de los 400 cautivos). Aquellos divisionarios españoles no fueron ni héroes malditos ni por supuesto crímenes de guerra, fueron la aportación real de España a la mayor guerra que hayan visto los tiempos.
1977. Amnistía
El catedrático emérito Santos Juliá aclara el recorrido de la llamada Transición usando una ley emblemática de aquellos años de paso desde una dictadura hasta la llegada ¿definitiva? de la democracia a España.
1938, 1948, 1951, 1956, 1974… Y 1977. Hasta llegar a la Ley de Amnistía del 15 de octubre de 1977, aprobada por las primeras Cortes democráticas tras la muerte de Franco, esos hitos demuestran que la demanda de reconciliación nacional, y amnistía, tenía un recorrido que dio comienzo antes del asentamiento de la mismísima dictadura. Aquella Ley “era sobre todo resultado de la memoria de la Guerra Civil y la dictadura y tenía el explícito y muy repetido propósito de clausurarlas”. Así, por ejemplo, significativamente, para el dirigente sindical y diputado comunista Marcelino Camacho, fue “la única consecuencia que puede cerrar ese pasado de guerras civiles y cruzadas”.
Sin presiones exteriores, aquel proceso de trasiego desde una dictadura a una democracia respondió a “un proceso endógeno” que sería presentado “como un modelo para otros estados en América Latina y Europa oriental”.
2017. Esperando a Europa: el último ciclo del independentismo catalán
El intelectual y periodista Josep Ramoneda es el encargado de cerrar este recorrido, estos 128 epígrafes, estos casi 130 hitos que recorren el pasado y llegan al presente de lo que hoy es España o lo que queda de ella. Y detiene este deambular en el año 2017:
“El 1 de octubre de 2017 el independentismo catalán alcanza su momento máximo, pero no culmina la ensoñación unilateral. En una coyuntura de crisis europea de gobernabilidad, el régimen de la Constitución de 1978 sale tocado de este conflicto: la necesidad de renovación se ha hecho evidente. Por una parte, el independentismo ha conocido sus límites, y, por la otra, las instituciones españolas saben que está ahí para quedarse. Se abre un ciclo, y, con Europa en el fondo, ambas partes están obligadas a entenderse”.
Aquel día de octubre del año 17 del siglo XXI, después de que el soberanismo hubiera violentado la legalidad, “estaba ya claro que el independentismo, tras haber llegado a las cotas más altas de su historia, había alcanzado el límite de sus fuerzas. Para declarar unilateralmente una independencia se requieren cuatro condiciones: una amplia mayoría social, la complicidad del poder económico local, la capacidad insurreccional y el apoyo de una o varias potencias internacionales. El independentismo catalán no cumplía ninguna de ellas. Las elecciones celebradas el 21 de diciembre confirmaron la resistencia de sus dos millones doscientos mil votantes. Es su techo. Sobre esta realidad se escribirá la continuación… Esperando a Europa”.
Estamos en 2019. Continuará…
[A modo de referencia cualificada de la enjundia del libro Historia mundial de España, dirigido por Xosé Manoel Núñez Seixas (Ediciones Destino, 2018), escrito por 111 autores de diez países distintos del que redacté la reseña que puedes leer aquí, destaco ahora algunos de sus 128 epígrafes, dedicados, a decir de sus autores, cada uno de ellos a un año significativo del pasado de los territorios españoles, y selecciono varios de ellos, incluido el primero y el último.]

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