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El currículo de la no-violencia

La catedrática de Psicología de la Educación María José Díaz-Aguado, en su libro El aprendizaje cooperativo (en cuya edición para la colección SANTILLANA ACTIVA participé el año pasado), nos enseña, entre muchas otras cosas, cómo llevar a cabo dicho aprendizaje por medio del llamado currículo de la no-violencia.

Cooperar es trabajar junto a otras personas para lograr objetivos compartidos. Con el término aprendizaje cooperativo suele hacerse referencia a la utilización sistemática de situaciones cooperativas como procedimiento de enseñanza-aprendizaje, a través de pequeños grupos que trabajan juntos para optimizar tanto el propio aprendizaje como el de los demás”.

La necesidad de prevenir la violencia “desde todos los niveles educativos, ayudando a construir sus alternativas democráticas (la igualdad, la democracia, los derechos humanos y la tolerancia)”, es la razón de ser del currículo de la no-violencia.

El aprendizaje cooperativo permite aprender la igualdad, la democracia, los derechos humanos y la tolerancia por medio de dicho currículo, a través de “equipos cooperativos heterogéneos, que debaten sobre contenidos relacionados con dichos valores, y realizan tareas completas, como si fueran expertos en leyes, derechos humanos, prevención del acoso escolar, o literatura a favor de la tolerancia y la igualdad entre mujeres y hombres”.

El objetivo de dicho proceso de enseñanza-aprendizaje es dar a conocer el valor del respeto mutuo como alternativa a la violencia, de tal manera que el currículo de la no-violencia busca promover en el alumnado participante competencias que le permitan:
-  Detectar y rechazar toda forma de violencia, favoreciendo una representación que ayude a combatirla, con especial atención a las violencias más frecuentes.
-   Identificarse con el respeto a los derechos humanos.
Desarrollar alternativas a la violencia, estableciendo contextos y procedimientos alternativos en el sistema escolar.

Díaz-Aguado propone “estructurar el programa en tres fases con distintos tipos de actividades, orientadas a:
-  Establecer habilidades y esquemas generales, basados en la democracia, el respeto mutuo y los derechos humanos, en los que se insertarán las actividades siguientes.
-   Favorecer la toma de conciencia en contra de la violencia y sus manifestaciones más frecuentes, desarrollando habilidades alternativas.
-      Favorecer la inclusión de lo aprendido en la propia identidad integrándolo en propuestas creadas por el alumnado.

En casi todas las actividades sugeridas en El aprendizaje cooperativo se utiliza el trabajo cooperativo en equipos heterogéneos, y en muchas de ellas el debate.

“Conviene que en dichos equipos, que se mantendrán a lo largo de las tres fases, se combine al máximo la diversidad existente en el grupo de clase respecto a género, etnia u origen cultural, rendimiento, actitudes hacia la violencia y nivel de integración. Conviene prestar una especial atención a la composición de los equipos en los que se integre el alumnado víctima de acoso escolar, tratando de situar en dichos equipos también a los líderes con más empatía, ya que se ha comprobado que este tipo de líderes son quienes con más eficacia pueden apoyar a las víctimas de acoso para favorecer su integración en el conjunto de la clase y detener la victimización”.

[Ilustraciones de Javier Royo]

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