718. La batalla de Covadonga, sobre los orígenes mitificados del reino de Asturias
Los 128 epígrafes de Historia mundial de España ignoran la presencia visigoda en el devenir de los territoriales ibéricos. Lo más cerca que está aquella civilización de aparecer en esos hitos es el artículo del catedrático Amancio Isla Frez dedicado a la semilegendaria batalla de Covadonga:
“Entre los años 718 y 722 d. C, un aristócrata instalado en tierras astures se rebela contra el poder musulmán que ha invadido la Península y avanza más allá de los Pirineos; refugiado en una cueva de las montañas, reúne una partida de hombres que derrota a una tropa musulmana cerca de la cova dominica (Covadonga). Pocas batallas han tenido una repercusión y mitificación tan duradera en la memoria colectiva”.
Esa escaramuza en el corazón de Asturias está en el origen del nacimiento de un reino, una fundación que es también para algunos la restauración del poder visigodo vencido por el empuje islámico.
929. Abderramán III se proclama príncipe de los creyentes. Cuatro califas en el mundo islámico
El emir Omeya Abderramán III reunificó bajo su mandato el territorio andalusí (la zona peninsular dominada desde hacía dos siglos por musulmanes venidos del otro lado del estrecho de Gibraltar) y se hizo considerar príncipe de los creyentes, es decir, califa, como los Abasíes o los Fatimíes (aún llegaría otro en otra parte del mundo islámico). Consiguió “consolidar la islamización”, así como “crear una identidad andalusí por encima de las diferencias étnicas entre árabes, bereberes y muladíes. Las relaciones comerciales tanto con los reinos cristianos peninsulares como con otros territorios más lejanos, el patronazgo de iniciativas culturales de diverso tipo y la “promoción de la doctrina jurídica malikí” se cuentan entre los logros del primer califa de al-Ándalus (como muy bien explica la profesora Maribel Fierro). Poco después, al-Ándalus sería “uno de los Estados más ricos de la cuenca del Mediterráneo”.
1492. La conquista de Granada y el final del islam en la península Ibérica
En el sureste peninsular perduró durante 250 años un reino, el último musulmán en la Península. Como se encarga de explicar el profesor Alberto García Porras, siempre existió una tensión entre el reino de los Nazaríes de Granada y la expansiva Castilla, hasta que a finales del siglo XV dio comienzo la guerra definitiva, cuando Fernando II heredaba el trono de la Corona de Aragóne Isabel I era reconocida reina de la Corona de Castilla. La conquista de Granada por parte de los Reyes Católicos “mantenía vivo el espíritu de Cruzada que había conmovido a Occidente” y suponía un aldabonazo a la “ambición hegemónica” de “una de las potencias occidentales”. Fue mucho más que el final de al-Ándalus. El islam, mal integrado en la nueva Monarquía, convivió problemáticamente con el cristianismo y el poder regio y señorial. Quedaba manifiesto “el poder expansivo de Castilla y Aragón” y “la necesidad de nuevos espacios para colonizar”. Poco después, Colón…
[A modo de referencia cualificada de la enjundia del libro Historia mundial de España, dirigido por Xosé Manoel Núñez Seixas (Ediciones Destino, 2018), escrito por 111 autores de diez países distintos del que redacté la reseña que puedes leer aquí, destaco ahora algunos de sus 128 epígrafes, dedicados, a decir de sus autores, cada uno de ellos a un año significativo del pasado de los territorios españoles, y selecciono varios de ellos, incluido el primero y el último.]

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