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Zinedine, de leyenda a leyenda, POR Arturo Ibáñez Martínez

Pocas personas logran ser añoradas nada más conocerse que ha llegado el momento de su adiós.

Zinedine Zidane ha dejado huella en la historia del Real Madrid y del fútbol mundial. Maravilló al mundo vestido de corto, sobre el césped, donde con tanta clase bajaba el balón para jugarlo como sólo él sabía. Podríamos deshacernos en elogios ante su categoría como jugador, pero debido a la abundancia de artículos y declaraciones de tantos profesionales que se han rendido ante tal evidencia, expliquemos qué ha sido Zinedine para el Real Madrid, a nivel de éxitos. O mejor dicho, qué es y siempre será, pues su legado es imborrable como bien apunta su antiguo compañero y ya ex pupilo Sergio Ramos.

Zidane llegó como el jugador más caro de la historia (en ese momento) a un equipo que presumía de haber ganado 8 copas de Europa. Hoy abandona la institución habiendo elevado dicha cifra a la friolera de 13 títulos. En las 5 ediciones de la Champions en las que el Madrid quedó campeón del torneo, el francés estaba presente en el primer equipo. Buena prueba de ello fue el tanto que anotó en la final de Glasgow, el mejor en la historia de la competición, con permiso de Bale. Quién le iba a decir a una afición que ya idolatraba al francés, que vería como en su vuelta al equipo como entrenador multiplicaría sus éxitos. La consecución de la décima se produjo con él en el banquillo, como segundo técnico. Al año siguiente el galo comenzaría su andadura en solitario en el Castilla. Quién sabe si es mera coincidencia que el único año del último lustro en el que el Madrid no se alzó con el trofeo también es el único en el que Zidane no estaba presente en el cuerpo técnico. El resto, como suele decirse, es historia.
Cogió un equipo hundido y lo hizo campeón de Europa tres años consecutivos cuando ningún club había logrado revalidar el título con el nuevo formato. Tuvo sus críticas, que no fueron pocas, pero, como suele pasar en la vida, una vez que se va es cuando se le está aprendiendo a valorar. No así lo hicieron los jugadores, que le admiraban desde el primer entrenamiento. Lo dieron todo por él y él lo dio todo por ellos. Ahí tienen el secreto del éxito. No es la disposición táctica, la estrategia, ni siquiera quiénes juegan. Es la fe ilimitada, el empuje, el todos a una, el no bajar los brazos. Es el Real Madrid.

Gracias por tanto Zidane, hiciste más bonito este deporte. Primero con tu fútbol, luego con tu sencillez, humildad y elegancia que siempre tuviste en el campo y siempre tendrás fuera de él. Has devuelto el señorío al Real Madrid. El de la nobleza combinada con una eterna lucha que acaba en victoria. Siempre será tu casa.

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