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Madrid en un rectángulo (por Marisa Coronado)


¿Un soneto me manda hacer José Luis Ibáñez? No, me pide algo más fácil: que explique qué es el blog
Madrid y el cine a los ojos de su creadora. Voy a ello.

Madrid y el cine es, por encima de todo, un divertimento: destripar el trozo de ciudad que se nos muestra en un rectángulo es muchas veces un reto y otras muchas, un juego. Porque el séptimo arte nos somete a continuos trampantojos: nos hace creer, sin ir más lejos, que un personaje entra en un palacio cuando lo hace realmente en un observatorio astronómico, y por obra y gracia del montaje, asistimos a conversaciones entre personajes que en realidad están en lugares diferentes de la ciudad; vemos a los actores en el exterior de un edificio que reconocemos, pero entran en él y el edificio se ha transformado en otro; o, por mor de la tecnología, vemos un híbrido de dos edificios reales, Torres Blancas y el Instituto del Patrimonio Cultural de España.

Tiempo después (José Luis Cuerda, 2018)

 

También engaña al ojo del espectador la suplantación de un lugar por otro, práctica frecuente que, por ejemplo, ha llevado a Madrid -en concreto, al cuartel del Conde Duque- a ser Argel.

Lost Command (Mark Robson, 1966)

 

Los localizadores tienen sus propios objetivos: cuestiones estéticas y prácticas influyen en sus elecciones; pero yo lo acepto como reto y juego a descubrirlas.

En otras ocasiones, el reto es histórico: aunque el cine es un arte aún joven, más de un siglo da para mucho en la transformación continua de una ciudad como Madrid, que, además de tener su evolución natural, ha sido en varias épocas -y ahora mismo lo es- pasto de la voracidad inmobiliaria. Identificar esas imágenes de la ciudad perdida es a veces arduo, pero resulta un inmenso placer reconstruir la historia de un lugar a través de las imágenes cinematográficas como, por ejemplo la del desaparecido barrio de Pozas, barrido por el pujante y todopoderoso El Corte Inglés.

Barrio de Pozas: calle Hermosa, en La busca (1966, Angelino Fons)

 

Como en las sinfonías de ciudad o sinfonías urbanas que nacieron en la era del cine mudo, la historia de Madrid contada a través de sus películas testimonia no solo las imágenes de postal de la ciudad, que también, sino las fábricas, los elementos urbanos, los comercios, los cafés, desaparecidos, supervivientes o recién estrenados. Y nos lleva a veces al interior de lugares poco conocidos pero muy utilizados en películas, como es el caso del Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja, que en la siguiente imagen pasa por ser los antiguos estudios cinematográficos CEA.

Estudios CEA recreados en el Instituto Torroja (Lola, la pelicula, de Miguel Hermoso, 2007)

 

No hay película rodada en Madrid que no me apele: fantásticas, buenas, regulares, malas y pésimas, todas cuentan algo sobre la ciudad (de la que a veces me alejo un poco, incluyendo también imágenes de la comunidad). Así pues, no desecho nada, y en el blog encontraréis imágenes que van del cine histórico mudo a la comedia landista, de las películas de niños prodigio de los 60 al cine de acción actual. Todo es Madrid visto en un rectángulo.

 

Es de bien nacidos ser agradecido, y hoy debo dar dobles gracias: al editor de este blog/revista por acogerme en él y ayudarme así a difundir el blog, y a los miembros del grupo de Facebook Madrid y el cine, en el que hay estupendísimos conocedores de Madrid que me ayudan a encontrar localizaciones. Quedáis todos invitados a formar parte de él.

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