La segunda temporada de la serie británica de televisión State of the Union está compuesta por diez capítulos brevísimos (de diez minutos) y yo la he disfrutado como si fuera una película, un largometraje, que lo es, de un tirón. Al fin y al cabo, ¿no es cine el cine que se rueda para ser visto en el hogar?
Dirigida con pericia por el cineasta Stephen Frears, escrita por el impecable, chispeante, novelista Nick Hornby e interpretada estratosféricamente por Patricia Clarkson y Brendan Gleeson (muy bien secundados por la menos conocida Esco Jouley) y fotografiada por Mike Eley, la comedia dramática State of the Union 2 es una pequeña perla a medio camino entre una obra de teatro lúcida, muy inteligente y actual y un filme (que es lo que es) de ámbito espacial reducidísimo (una cafetería modernusca).
Su sinopsis
la delata como algo sencillo que, sin embargo, se transformará por obra y
gracia del arte de Clarkson y Gleeson y Frears y Hornby en algo inmenso: lo que
vemos, lo que escuchamos, lo que sentimos, son las conversaciones de una pareja
casada antes de sus sesiones semanales de terapia matrimonial. Toda una vida en
pareja, una vida que sigue su curso ante nuestros ojos, nuestros oídos,
nuestros sentimientos, en unos tiempos alborotados e inquietos, ante nuestros
ojos.
"Con
otra temporada de complicadas fragilidades humanas y confesiones catárticas
bajo la manga, continúa siendo una visión fascinante de la psicología del
matrimonio"
Tara Bennett (Paste Magazine)

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