El odio
ignorante es el mejor asesino.
La pereza
dentro de los cerebros rodeó a sus losnuestros con una cruz de vida y heridas.
Se enfrentó
a los extraños, a las nuevas manos y a las nuevas espaldas para el carbón y el
acero.
Y poco a
poco quiso matarlos.
Y la muerte
olió a niña, a pequeñas caracolas sobre el mar gris de olas muertas.
Y Lagun se
alzó como una estantería de palabras favoritas.
Sola con el
alma de los versos y la razón enamorada.
También la
quisieron asesinar.
La ardieron.
Pero
sobrevivió inmensa, como la vida para la paz de una boca.
Lagun quiere
decir amigo. Compañero.
El ataque
más grave a la librería Lagun se produjo en noviembre de 1996. “Fue arrasada y
estuvimos tentados de abandonar. Pero el flujo de clientes fue impresionante,
nos compraban hasta los libros quemados, su apoyo nos animó a seguir con la
librería abierta. El nuevo ataque que sufrimos en enero de 1997 tuvo eco
internacional y el Gobierno vasco nos puso una dotación de la Ertzantza”, relata
Ignacio Latierro, promotor de Lagun. En septiembre de 2000, el marido de María
Teresa Castells, José Ramón Recalde, exconsejero de Educación del Gobierno
vasco y reconocido intelectual, fue gravemente herido por ETA. “No cedimos al
chantaje de ETA. Resistimos trasladando Lagun de la Parte Vieja a otra zona más
resguardada, en la calle Urdaneta, donde sigue”.
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