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Claudia Piñeiro: el amor y la fe, Catedrales y la muerte

La décima novela de la escritora argentina Claudia Piñeiro apareció en 2020, se titula Catedrales y es la primera suya que tengo el placer de haber leído. Una novela que se abre con esta frase:

 

       “No creo en Dios desde hace treinta años”.

 

La pronuncia la primera de los protagonistas-narradores de la obra de Piñeiro: Lía. Quien, más adelante, pone el énfasis en algo esencial en toda la novela, la religión, la católica (en realidad todo el cristianismo organizado), vista desde distintos prismas, sin conseguir salir indemne ni cuando es defendida por quienes la profesan:

 

“Me inquieta no poder descifrar qué hace que tantas personas, miles de años después, sigan creyendo en historias que no resisten la prueba de verosimilitud que le exigimos a cualquier ficción menor”.

 

Para Lía, la religión católica no es más que “una neurosis colectiva”, también “un cuento inverosímil narrado una y mil veces” siglo tras siglo. Un delirio también colectivo. “Un delirio colectivo extendido”. Deja de creer en todo ello a raíz de un hecho brutalmente cruel: la aparición del cadáver quemado y descuartizado de su hermana pequeña, Ana, el hecho que vertebra cuanto leeremos.

 

       “La muerte pide resignación, la ausencia no”.

 

La memoria, como no podría ser de otra forma, juega un papel relativamente destacado en la novela. Lía se pregunta en su narración: “¿a qué lugar de la memoria irán a parar las palabras olvidadas?”.

La verdad es el otro gran hilo conductor de Catedrales. Su búsqueda, que se confunde no con la búsqueda de la verdad sino con la búsqueda “de nuestra verdad”.

Otro de los narradores-protagonistas de la novela, Carmen, la hermana mayor de Ana y Lía, es uno de los dos representantes en ella de quienes viven en y por la fe cristiana:

 

“Creo en Dios: soy creyente de una manera cabal, integra, apasionada. Brutal, si es necesario. ¿Qué sería de mí si no creyera? No tendría consuelo”.

 

Brutal, si es necesario.

“La muerte, el amor y la fe”: la trilogía que sostiene la excepcional Catedrales. Eso… y la verdad.

Siete personajes nos narran cuanto sabemos de lo que Claudia Piñeiro nos ha querido contar: todos ellos hablan, cuentan, todos se explican…

Todos menos Ana.

Por cierto, y ya acabo: no acierto a entender que muchos críticos literarios (profesionales, quiero decir) cataloguen a este libro como una novela negra. Tiene algo de thriller, no cabe duda, pero no es en modo alguno una novela negra, salvo que se la quiera comparar con novelas negras de menor calidad literaria para beneficiarla. Hay una muerte inesperada que centra toda la narración. Eso sí. Pero Piñeiro juega a mi modo de ver en otra liga. Sin que afirmar tal cosa vaya en denuesto de la categoría artística de muchísimas novelas auténticamente negras.

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