Raphael es un artista excesivo. Eso creía uno. Hasta que descubre que lo que el cantante andaluz es… Es sólo eso. Un artista. Probablemente uno de los pocos músicos de éxito mundial que lo sea. El camino del exceso que cantaba su amigo Bunbury no es el que ha recorrido Raphael. El que ha andado Raphael es el camino del arte espectacular: el espectáculo artístico. Sin más excesos que la aparente monstruosidad de un cantante de época. Música y personaje se funden en la estrella de Linares de una manera popular y genial a la vez, tal y como atestigua una serie documental fabulosa: Raphaelismo.
Porque Raphaelismo
es una brillantemente documentada y escrita y filmada y editada serie de
televisión sobre la vida de Raphael en la que se nos muestra la esencia misma del
personaje y el artista, también del ser humano habitado por el cantante de Qué
sabe nadie. Una serie documental estrenada en 2022 creada y dirigida por
Charlie Arnaiz y Alberto Ortega, que aprovechan a las mil maravillas el
excelente guion escrito por Casandra Valdés y Luis Sánchez-Polack, basado en la
idea de aquéllos.
Doscientos minutos
escandalosamente yosigosiendoaquél, repartidos en cuatro capítulos
memorables. Infinitos. Como los bailes. Como las canciones que ese señor de
casi ochenta años canta una y otra vez desde hace más de medio siglo por el
universo conocido. MiguelRafaelMartosSánchezismo. Arnaiz y Ortega, menuda idea
más buena habéis tenido. Y qué bien os ha quedado todo. Habéis hecho una serie
estupenda. Me ha encantado. Verla es como estar enamorado. Entretanto, él,
Raphael, volverá a nacer. Una y otra vez. Hasta que se nos olvide que le
olvidamos. (Digan lo que digan, hablemos del amor.)
Todo empezó con La Ronda y sus dedicatorias
paraminoviaennuestroprimeraniversarioquieroquesueneFantasíadeJuanBau o tal vez
escuchando a mi madre cantando ayayaycómoselallevaelrío o quizás empapándome de
los discos de Raphael que tenía mi prima Maricarmen en la casa de mi tía
Gelines en Suances o viendo en la tele Escala en Hi-fi o porque sencillamente,
como decía la chica de aquella novela tan buena de Cercas:
nosepuedevivisinmúsica.
Los días de la infancia en que cantábamos sin micrófonos pero
cogiendo uno hecho de un aire perfecto y era como si fuéramos Raphael o Elvis o
Luis Mariano.
Yo
no tengo a nadie, que cantaría Raphael. ¿Se acuerdan de Raphael?
El propio Raphael despide la
serie advirtiéndonos de, recordándonos, que LO MEJOR ESTÁ POR LLEGAR.

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