Al final van a tener razón los que dicen eso de que el Régimen del 78 se creó para que la familia Borbón pudiera enriquecerse a sus anchas. Tendré que reescribir mi libro sobre la Transición. (¿Añado que todo aquello fue además también para permitirle a Felipe González comprarse un chalé (o varios)?)
La
entrada de Vox en las instituciones sí que es el derribo de lo que se
consiguió durante la Transición: mantener a las fieras a buen recaudo
permitiéndoles ESO SÍ competir libremente con las mismas armas democráticas que
TODOS. Nunca, repito, NUNCA, había gobernado en España desde la recuperación de
la democracia en ámbito alguno nadie tan cercano a lo más negro de la sociedad
española.
“Crean un problema que no hay: la inmigración. Niegan una violencia que sí existe: la de género. Lo sabe quien lo hace y lo sabe quien lo avala”.
José Luis Sastre
Que hay (mucha) gente que se escora hacia
la extrema derecha porque los partidos de izquierdas le han obligado (¿al
decepcionarle?). No porque sea especialmente imbécil o propensa a serlo o sea tendente
a que se impongan las políticas cavernícolas de quienes están dispuestos a
acabar con todos los avances sociales reales. Que hay gente que defiende
esa tesis.
Para las personas de derechas, por
lo general, sólo son pobres aquellas personas que a ellas les permiten ejercer
la única forma que tienen de entender la solidaridad, que es practicando la beneficencia.
Solo si uno lo es de solemnidad es pobre: no son capaces de comprender
que el umbral de pobreza está mucho más arriba de lo que ellos en su
tiburoneidad pueden ni tan siquiera imaginar. Los pobres que le gustan a la
derecha española son los que piden en público. Los demás no sólo no lo son sino
que, como no muestran su derrota, se convierten en vagos (y maleantes).
En
lo que los liberales son imbatibles es en convencer a la gente de que pagar
impuestos es de panolis.
Como
dice un tal Lordo (@LordoLordor) en Twitter, algunos son “listísimos,
sí”. Se refiere a aquellos que mientras el ultra Abascal se marca “uno
de los discursos más racistas del parlamento” (no importa cuando leas esto),
existe “cero división en el centro derecha, ni una polémica ni debate,
olvidado ya”. Porque lo que ocurre es que “todo el fragor se concentra
SIEMPRE contra los izquierdosos impuros”.
En
política no se opta entre lo perfecto y lo imperfecto, entre
lo bueno y lo malo: casi nunca lo hacemos en ningún aspecto de nuestra
existencia. Se opta entre imperfecciones no necesariamente malas ni buenas, se
opta entre lo regular y lo despreciable.
Elegir
entre zuto o muete, ese es el sisífico camino propio de las
democracias. Para todo lo demás, las dictaduras o las políticas de los
tiburones.
“Hay muchas frases que no decimos muy a
menudo, como ‘creo en ti’. Tenemos que decirlo más”.
Fernando Romay


Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.