En mi libro sobre la Transición española a la democracia, hablo de aquellas dos ocasiones en las que en el año 1977 los diarios madrileños decidieron publicar un mismo editorial ante momentos clave de esos tiempos decisivos. No lo volvieron a hacer, pero que lo llevaran a cabo es un singular indicador de un momento importantísimo del pasado reciente español.
En el cuarto día del primer mes de
aquel año 77 se promulgó, tras el refrendo popular, lo que yo llamé la joya
de la Corona de los reformistas, la Ley para la Reforma Política, y también
se suprimió el muy franquista Tribunal de Orden Público, además de toda la
legislación a él asociada.
Durante ese mes de enero tuvo lugar
la más sangrienta de las semanas que transcurrirían durante todo aquel periodo,
de hecho hay quien la llama la semana
trágica de la Transición, cuya culminación fue la matanza de varios
abogados laboralistas el día 24, en la madrileña calle de Atocha, a manos de
pistoleros ultraderechistas, sangrientos defensores del búnker cada vez más
derrotado.
Del peligro que corrió aquel camino
social y político, histórico, hacia la democracia dan idea dos situaciones: de
un lado, el hecho de que la totalidad de los diarios, incluido uno de los
voceros del búnker, El Alcázar,
acordaran publicar el día 29 de enero un editorial conjunto, común, que llevó
como título “Por la unidad de todos”; y de otro que entre el día 28 de enero y
el 31 de marzo de ese mismo año un real-decreto de aquella fecha prorrogado un
mes más tarde dispuso la suspensión (“respecto de aquellas personas sobre las
que recaiga la sospecha fundada de colaborar a la realización o preparación de
actos terroristas”) en todo el territorio nacional de la vigencia de los
artículos quince y dieciocho del Fuero de los Españoles todavía en vigor, esto
es, de aquellos artículos que obligaban a contar con un mandato judicial para
entrar en un domicilio y que ponían en 72 horas el límite de detención,
agotadas las cuales el arrestado debería de ser liberado o ser entregado a la
autoridad judicial.
“Por la unidad de todos
EN ESTOS momentos
de crisis nacional, cuando fuerzas poderosas amenazan a la esencia misma del
Estado y tratan de usurpar por la violencia el mandato popular en favor de la
democracia y la paz, la prensa considera que es su obligación hacer un
llamamiento a la unidad de todos, sin exclusiones.El derecho de un pueblo a
decidir libremente su destino colectivo no puede ser impedido por la violencia
y el crimen organizado. Sólo la confrontación pública de las diversas
posiciones, la clarificación y transparencia de las realidades sociales y, en
última instancia, la expresión de la voluntad de los ciudadanos a través del
sufragio, tienen legitimidad para configurar la nueva sociedad española.
[…]
Es
necesario que el Gobierno y el resto de las fuerzas políticas se pongan rápidamente
de acuerdo, y que se adopten enérgicas medidas para salvaguardar la paz en
menoscabo de las libertades públicas. Está en juego el ser o no ser de la democracia
en España y el futuro de nuestro país como sociedad pluralista y libre.
ABC, Arriba, Diario 16, El
Alcázar, El País, Informaciones, Pueblo, Ya.
Hubo una segunda ocasión en que el
acuerdo entre la prensa española fue posible nuevamente. Tres meses después, al
día siguiente de que el Gobierno de Adolfo Suárez convocara elecciones a las Cortes
Generales para el día 15 de junio, las primeras después de décadas de
dictadura, nuevamente los principales diarios españoles se unían (esta vez,
salvo El Alcázar y ABC) para publicar un editorial conjunto
de apoyo a la democracia, titulado “No frustrar una esperanza”. Era el 16 de
abril de 1977.
“No frustrar una esperanza
CUANDO SE produjo la provocación terrorista de la última
semana de enero, la prensa española publicó un editorial conjunto en demanda de
serenidad y en apoyo del Gobierno, ante los intentos para desestabilizar la
Monarquía. La crisis política creada tras la legalización del Partido Comunista
de España parece ocasión para que los diarios que consideramos correcta la
actuación del Gobierno, y realizada dentro de sus facultades, con estricto
respeto a la legalidad y al mandato popular del referéndum, expresemos también
unidos nuestra postura. Creemos que se debe denunciar el ataque de sectores
antidemocráticos contra el Gobierno, legítimo de la Nación y contra el proceso
político en curso. De un modo premeditado se ha querido provocar a los
militares y crear un ambiente de peligro nacional.
[…]
Lo que España tiene delante es lo que se votó en el
referéndum: unas elecciones generales que den a todos los españoles la voz y el
voto que como tales les corresponde. ¿Quién podría asumir la responsabilidad de
frustrar esta esperanza?”
Arriba, Diario 16, El País, Informaciones, Pueblo,
Ya.
Este texto
pertenece a mi artículo ‘1977: por la unidad de todos, no frustrar una
esperanza’, publicado el 4 de marzo de 2021 en Nueva Tribuna,
que puedes leer completo EN ESTE ENLACE.



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