Los ciento treinta minutos de la película estadounidense El juicio de los 7 de Chicago se pasan volando. Se trata de una historia bien contada, dotada de un ritmo solvente y escrita magníficamente, algo esto último que evidencian sus esmerados, divertidos, aclaratorios diálogos.
Estrenada este año de la pandemia global, 2020, su director y guionista es Aaron Sorkin, quien cinematografió unos hechos reales relacionados con la convulsión social estadounidense provocada por la gran repulsa juvenil ante la decidida y por supuesto sangrienta intervención militar de su país en la guerra civil vietnamita.
Sorkin y sus actores, fundamentalmente unos extraordinarios Mark Rylance, Frank Langella y Joseph Gordon-Levitt (mejores, como la parte judicial del film, que quienes interpretan a los acusados o a su entorno), consiguen hacernos evocar, sin olvidar la diversión y hasta la fina ironía de la buena comedia, aquellos acontecimientos de una manera sencillamente entretenida y a la vez provechosa.


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