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Cuando la música son cuatro chavales pasándolo bien; por Enrique Tejerizo


¿Diciembre de 200….5? Dejémoslo ahí. Estoy en Miami, en una feria, solo. Viernes por la noche, …ummm. Me voy a callejear por el Design District para disfrutar de las inauguraciones locales. Las galerías están relativamente juntas, pero hay que andar por una zona industrial de antiguos almacenes y fábricas. Siguiendo mi buen criterio y no mi supuesta hombría, salgo por patas de una calle desierta en la que me increpan varias sombras: ehhh, blanquito!! Blanquito!!!!!! ¿Pero no soy el Negro?, cómo cambia todo.


Al grano. Una de las galerías tiene cerveza a go-go y lo que es mejor, un grupo de chavales metidos en una especie de garaje tocando. ¿Animando la fiesta? Pregunten a los demás; yo estuve media hora con la cadera pegada a una pared y acabé lleno de cal de casi bailar. Guitarras Costa Oeste (Quicksilver Messenger Service) tocadas en Miami a las 11 de la noche en el garaje de una galería. Me parecieron magníficos y les compré un CD que nunca reflejó lo que vi. Pero es que hay que aprovechar esos momentos; todavía me acuerdo de que sonreía como un gilipollas escuchándolos. [Escuchando a los Smiling Gums.]


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