¿Te imaginas editar un libro en el que en lugar de escribir una frase que incluya la palabra 'músicos' tus correctores se vean obligados a decirte que sustituyas esa palabra por la expresión 'solistas o grupos musicales'? Yo no me lo imagino. Yo le he vivido. Lo vivo. El lenguaje construye la realidad, me dicen. Más bien la destruye, corrijo yo.
Lo del lenguaje inclusivo es como una pesadilla que se muerde la
cola. Digo, el rabo.
Desde que supe qué es la democracia, no sé si antes o poco después
de que la 'regresáramos' a España, no he tenido duda alguna de lo decisivo que es
votar cada vez que la sociedad civil es requerida a ello. Votar y conocer qué
defienden los partidos, cómo son de fiables o de capaces o de humanos sus
líderes. Pero lo que nunca he entendido es qué demonios le tiene que pasar por
la cabeza a uno (o a una) para verles, escucharles, a esos líderes, discutir en
un espacio televisivo creado únicamente como espacio televisivo para ser un
espacio televisivo. Era mejor Verano Azul o el Un dos tres. Eso
sí que era ficción posada sobre la realidad.
ELECCIONES NOVIEMBRE 2019
[3 de noviembre] Empieza a parecerse demasiado a la eternidad el presente,
con tanto pasado y tanto futuro en su evanescente presencia de rueda sin magia.
Sólo una cosa: Vox. Lo de Vox. El crecimiento de Vox es responsabilidad de
toda la sociedad civil en tanto que expresión del odio disfrazado de miedo,
del miedo disfrazado de odio, de una parte de los ciudadanos españoles, aquella
anclada en la estulticia banal de la memez asustadiza e inculta. Profundamente
inculta, en el peor sentido de la palabra 'inculta'. Aunque sólo sea por eso,
vota. A menos que seas un idiota. Porque, entonces, mejor es que sigas con tus
cosas de idiota. Pero como no eres un idiota...
¿Tú también te has dado cuenta de que, con la tontería, el PP ha
conseguido que los votantes a los que les daba vergüenza votarles ya no les
importe acercarles otra vez al poder, con el riesgo que ello conlleva para el
dinero de todos? Por todo lo que les une.
Deberíamos poder elegir para gobernarnos entre las almas nobles e
instruidas que comentan los debates electorales en las redes. Aunque,
por otra parte, bien pareciera que esos comentarios de muchos suenan como si
las gacelas se pusieran a escuchar canciones de leopardos.
La calle no es democracia. Las urnas sí lo son.
Se ha infravalorado, se ha ridicualizado tanto a todas las posturas
políticas cabales desde hace tanto tiempo, se ha vilipendiado tanto a todos
los dirigentes políticos desde todos los sitios desde donde les gusta disparar
argumentos a los megadignos por un lado y a los acomodaticios por otro, tanto
que ahora cualquier idiota, subido a una tribuna para insuflarles odio a los
miedosos y miedo a los traumatizados envalentonados, es capaz de arrear con una
recua de votantes enorme que nos traerá por la calle de la amargura como no
vayamos TODOS a votar. [Podemos y Ciudadanos vinieron a agitar el árbol
del bipartidismo en medio del vendaval del soberanismo suicida catalán... y
¿qué es lo que ha caído del árbol? La xenofobia machista franquistoide y
liberalliberalliberal de Vox.]
Los principales culpables del ascenso de Vox son sus votantes.
Parece una perogrullada, pero conviene no perderla de vista. No obstante, que
más de 3 millones y medio de ciudadanos voten una opción ultramontana,
hipócrita y repleta del odio más idiota es una malísima noticia para una
sociedad civil incapaz de dotarse de un sistema educativo que consiga que
semejantes barbaridades no tengan tantos adeptos. Las demás causas no pueden
olvidar algo esencial. Que se pueda conseguir que los más idiotas sigan determinadas
opciones políticas no les exime a esos idiotas de sus responsabilidades
ciudadanas. Mantener las idioteces que mantiene esta gente no es sólo
responsabilidad de los demás. De hecho, es más bien suya: ahora, ¿cómo se crea
una sociedad civil compuesta por tantos memos? Ese es el problema.
[11 de noviembre] Dicho lo dicho, las elecciones las ha vuelto a ganar
el PSOE. No ha ganado Vox.
En un país (de países) donde nos pasamos (se pasan, os pasáis) la vida
pidiendo a la gente que dimita, hoy tenemos un héroe donde ayer teníamos a un
perdedor. Un héroe que además no sólo dimite sino que abandona la vida
política: un dios a los ojos de tantos españoles que se pasan sus vidas
pidiendo retiradas, dimisiones, ostracismos. Albert Rivera, ¡te habrás
quedado a gusto!
A juzgar por las opiniones que leo aquí sobre el preacuerdo de ayer, hay
muchos futuros votantes de Vox y no veo a nadie de los que exigían ese
pacto alegrarse ahora. Está claro que el algoritmo de este sitio es de
derechas. Y mucho más de lo que pensaba.
La megadignidad, repleta de un convencimiento moral inasequible al
desaliento, hace estragos. Es un problema del que carece la gente de
derechas, que sólo se debate entre más mercado o más mano dura.
Por primera vez en la historia de España, al margen de la problemática
realidad de la Guerra Civil, se podría dar un Gobierno de coalición entre la
socialdemocracia y otras fuerzas progresistas "más valientes" y
ajenas a la experiencia gubernamental del PSOE. Pablo Iglesias ha usado esa expresión: se ha llegado a un acuerdo entre la experiencia
del PSOE y la valentía de Unidas Podemos. Un gobierno, el acordado, el propuesto, en el que no cabrá el odio y el
enfrentamiento entre españoles, en palabras de Pedro Sánchez a la hora
de explicar este pacto de legislatura para los próximos cuatro años, abierto a
otras fuerzas parlamentarias.
DIÁLOGOS, LOS DE PLATÓN
Dialogar con alguien como Torra, con los que le aúpan, con los que
le consienten, con aquellos que defienden sus actitudes, se me antoja
imposible. Salvo que sea sobre setas o sobre la insoportable levedad de Genesis
(el prestigioso grupo). Dialogar sobre política, sobre gestión pública,
sobre futuro social con esta gente paréceme a mí que es harto imbécil. Salvo
que no te quede más remedio porque este país de países va camino de un abismo
paralizante y siniestro, rodeado por los catalanoides soberanistas de un lado y
los inventores de patrañas españoloides por otro.
[19 de noviembre] Prevaricación, malversación, inhabilitación, prisión. Algunos
tienen con la sentencia de hoy [LA DE LOS ERE’s] ya para toda su vida
poder decir que ¿yellosqué?/todossoniguales/PPPSOE y esas cosas que permiten
que, mientras tanto, vayan siendo reducidos a escombros los beneficios sociales
del Estado de bienestar y la paz civil territorial.

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