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La Guerra Civil, el franquismo… y ETA; POR José Antonio Pérez Pérez

La escena tuvo lugar hace unos años, muy pocos, en el Ateneo de Madrid durante la presentación que hicimos varios historiadores del Informe Foronda, obra de nuestro compañero Raúl López Romo, un trabajo sobre los efectos del terrorismo en la sociedad vasca. Entre el público que asistió al evento había varios militantes de la Memoria Histórica. Eso lo supimos después, en el turno de palabra, cuando dos o tres individuos intervinieron de forma airada para encararse con el autor y quienes le acompañábamos por ocuparnos, según ellos, “sólo de las víctimas de ETA y despreciar a los tres millones de asesinados por el franquismo”.
Más allá del despropósito de la cifra que expresó uno de ellos, nos llamó la atención su beligerancia y el apoyo que logró por parte de otras personas presentes en la sala. Tras su intervención, el individuo se acercó a la mesa dando gritos y abandonó el acto. No necesitaba explicaciones. Así que no pudo escuchar los argumentos que tratamos de exponer a continuación sobre un estudio de carácter académico basado en fuentes y datos contrastables, un trabajo de investigación que trataba sobre las víctimas de todas las organizaciones terroristas que actuaron durante años en el País Vasco, incluidas las de las organizaciones de la extrema derecha que surgieron en los últimos años del régimen franquista y los Grupos Antiterroristas de Liberación que actuaron entre 1983 y 1987. Tampoco sirvieron de mucho los datos que aportamos sobre sus injustificadas quejas, cuando tratamos de explicar que el objeto de aquella investigación eran las víctimas del terrorismo y no otro tipo de cuestiones histórica que poco o nada tenían que ver con sus críticas. Aquel hombre y algunos más que le acompañaban en la sala habían venido con una idea preconcebida sobre un trabajo que no habían leído y, sobre todo, venían cargados de prejuicios para descalificar el estudio y al autor que lo había realizado. Para ellos, la Guerra Civil y la represión franquista eran la causa del terrorismo de ETA, y todo lo que no refutase este argumento constituía poco menos que una justificación de la dictadura.
Por estrambótica que parezca, la escena se ha repetido en más ocasiones, incluso en congresos académicos en los que también pululan no pocos personajes sectarios, algunos con título universitario. Pero, sobre todo, estos comentarios se producen y difunden en el espacio digital, donde el anonimato que proporciona el medio anima a los agitadores enmascarados a descalificar y difamar a todos aquellos que no comparten las soflamas de los militantes de la causa. La repetición de estas situaciones obliga a reflexionar sobre la diferente consideración que se ha extendido en los últimos años acerca de las víctimas de la violencia política, desde aquellas que sufrieron la represión en la retaguardia republicana, hasta las del franquismo, sin olvidar a las que vivieron en sus propias carnes el terrorismo que sufrimos en España durante las últimas décadas.
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En un terreno tan pantanoso como el de la memoria, tan subjetivo y fácil de manipular, abundan las visiones maniqueas, incapaces de comprender que todas las víctimas de la violencia política merecen el mismo respeto y la misma consideración. Y, sin embargo, todavía existen muchos recelos y demasiadas etiquetas que identifican a unas y otras con una determinada adscripción política.
Para un sector de la izquierda y del nacionalismo, las víctimas del terrorismo y quienes defienden sus derechos son una especie de reducto vengativo vinculado a la extrema derecha que, además, vive a costa del recuerdo de sus familiares asesinados. No hay más que darse un paseo por ciertos foros para comprobar la reiteración de este tipo de prejuicios. La descalificación suele extenderse a quienes estudian el fenómeno del terrorismo y ponen el foco en sus víctimas, considerados, no como investigadores, sino como meros instrumentos al servicio de un Estado heredero del franquismo.
Desde el otro ángulo del cuadrilátero (y recurro a este término pugilístico porque este asunto de la memoria se ha convertido en materia de combate), existe también en determinados sectores vinculados a la derecha una enorme desconfianza, y a veces un indisimulado desprecio, hacia aquellos que defienden la memoria de las víctimas del franquismo, a quienes consideran imbuidos de un rencor guerracivilista que sólo pretende reabrir heridas.
Por suerte, la realidad es mucho más compleja que la que definen los prejuicios de unos y otros. La propia pluralidad ideológica de las víctimas es tan evidente que debería contribuir a desmontar las miradas sesgadas que siguen existiendo sobre una cuestión donde las heridas permanecen aún abiertas.

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Aunque hemos avanzado mucho en este terreno, siguen persistiendo visiones sesgadas sobre las víctimas de la violencia política. La mayor parte se alimentan de interpretaciones ideologizadas y militantes sobre nuestro pasado, percepciones cainitas que utilizan la memoria como un arma pesada para reafirmarse en sus prejuicios y arrojarla contra aquellos a quienes siguen considerando enemigos.
Una sociedad democrática como la nuestra, que ha sufrido experiencias traumáticas marcadas por la violencia política durante los últimos ochenta años (Guerra Civil, represión franquista, terrorismo e incluso violencia policial durante los años de la Transición) necesita Historia más que memoria para ir acabando con esa peligrosa instrumentalización del pasado. Necesita Historia que contribuya a profundizar en nuestro conocimiento, que trate de ofrecer explicaciones razonables para entender cómo fue posible que proyectos políticos sustentados sobre ideas excluyentes y totalitarias se impusieran por la fuerza y lograran la adhesión de decenas de miles de personas. En definitiva, necesita Historia para no vernos definitivamente atrapados en el trauma colectivo que alimente de nuevo la maquinaria del rencor.


[ESTE ARTÍCULO del historiador José Antonio Pérez Pérez APARECIÓ EN ANATOMÍA DE LA HISTORIA, con el título de 'Víctimas de la violencia política: la Guerra Civil, el franquismo… y ETA', POR VEZ PRIMERA EL 21 de octubre de 2019 y puedes leerlo completo AQUÍ]

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