A la sombra de Kennedy es
cine político del bueno. Y es de Rob
Reiner. Y está protagonizada por un Woody
Harrelson excelso. Y no se hace larga. Te la recomiendo. Es cine clásico,
eso sí. Del normalito. Cine nada intenso. De una autenticidad elemental.
Cien minutos bien empleados. Este biopic (LBJ es su título
original) del presidente estadounidense Lyndon
B. Johnson no me pareció funcional
como dijera de él un crítico, aunque afortunadamente sí carente de la pasión que
otro echaba en falta.
Reiner es, lo reconocen los expertos siempre, un gran
narrador, y ahí están tantas de sus películas para demostrarlo, como esta del
año 2016 que ni me pareció frustrante ni
prosaica, si acaso decididamente
ajena a la poética a menudo vacua de tantos filmes repletos de alma, pero sin
cuerpo alguno.


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