27 a. C. Augusto e Hispania: conquista, administración y culto imperial
Tal y como explica quien fuera el autor de la introducción al capítulo ‘De la península Ibérica a Hispania’, Montero Herrero, el primer emperador, Augusto, dirige el primer ataque para concluir la fase definitiva de la conquista romana de la península Ibérica poco después de haber sido erigido cabeza del Principado: el objetivo es político, claro, derrotar a los autóctonos belicosos norteños y completar la conquista peninsular, pero sobre todo económico, dadas las numerosas riquezas naturales, especialmente metalíferas, de aquellos territorios.
Hay sometimiento, pero también creación de infraestructuras y municipalización. Y división administrativa, si bien más centralizada, de Hispania en tres provincias (Citerior, Bética y Lusitania) y en 14 conventos (cuatro en Bética, tres en Lusitania y siete en Citerior), continuando la fundación de colonias como ya hiciera Julio César. El culto imperial a Augusto le debe mucho al que recibió en Hispania.
[A modo de referencia cualificada de la enjundia del libro Historia mundial de España, dirigido por Xosé Manoel Núñez Seixas (Ediciones Destino, 2018), escrito por 111 autores de diez países distintos del que redacté la reseña que puedes leer aquí, destaco ahora algunos de sus 128 epígrafes, dedicados, a decir de sus autores, cada uno de ellos a un año significativo del pasado de los territorios españoles, y selecciono varios de ellos, incluido el primero y el último.]

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