Ir al contenido principal

Olor a carne quemada

¿Cómo es posible que toda aquella gente no distinguiera el olor de la carne quemada que se esparcía por sus campos, que aturdía el entramado de calles y casas de sus pueblos?, ¿cómo podría ser que no supieran que ese hedor provenía de donde nadie puede creer que no se hacinaran los futuros cadáveres anunciados por aquellos en quienes habían depositado su confianza de ciudadanos muertos de miedo?

Y preguntando he dado con la respuesta. Aquella gente, todas aquellas personas confiaron en los ultranacionalistas xenófobos y racistas porque estaban muertas de miedo. Confiaron en los gánsteres hipnotizadores porque creían estar muertos de miedo, porque esos reaccionarios impregnados de falsa vanguardia les habían hecho creer que les podrían salvar del terror, del miedo a ser lo que los otros, los liberales, los obreristas también y los inventores de la democracia, extranjeros todos, les estaban obligando a ser, unos parias en la tierra de los elegidos.

Todos aquellos seres humanos, ciudadanos de uno de los buques insignias del progreso cultural de la modernidad, confiaron en sus secuestradores contratados. Todos aquellos seres humanos, ciudadanos de uno de los buques insignias del progreso cultural de la modernidad, ayudaron a sus desquiciados gobernantes a esconder las ruinas humanas de aquellos OTROS de quienes sus desquiciados gobernantes habían inventado que merecían sufrir un holocausto en pago por su propia desgracia. Todos aquellos seres humanos, ciudadanos de uno de los buques insignias del progreso cultural de la modernidad, miraron hacia otro lado para sufragar el futuro que les habían inculcado les correspondía como justo destino, ciudadanos de uno de los buques insignias del progreso cultural de la modernidad, el futuro de un pueblo distinguido, superior, venido del más allá que es el pasado para edificar el futuro de la única humanidad que debería existir.


Aquellos seres humanos creyeron vencer al miedo pero en realidad lo único que lograron es ser muerte, edificar el gran trauma que finalmente derrocó a la modernidad y su progreso inconsecuente.

Comentarios

Grandes éxitos de Insurrección

You Can't Always Get What You Want, de The Rolling Stones; LA CANCIÓN DEL MES

Romería, ese extraordinario baile sobre la tumba paterna de Carla Simón

Mucha fe en Poquita fe (2)