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Esta no es una biografía cualquiera de JFK

Magnicidio, década prodigiosa, icono… Palabras que le vienen a uno de repente cuando sale a relucir JFK, que murió asesinado delante de tanta gente hace ya más de medio siglo. Kennedy no es sólo Kennedy porque la relevancia de su prolífica familia no permite que ese insigne apellido estadounidense de origen irlandés sea propiedad de John, de John Fitzgerald Kennedy, una de las personalidades más importantes, más famosas también (hay quien dice que sobre todo eso, famosas), del siglo XX.

Puedes leer mi biografía de JFK en este enlace, pues fue publicada en marzo de 2017, poco antes de que se cumplieran cien años de su nacimiento, en la revista Nueva Tribuna.

Escribí aquello para hacerme eco de la publicación, en la colección BIOGRAFÍAS que dirijo para Sílex ediciones, del libro dedicado a John Fitzgerald Kennedy escrito por Francisco Martínez Hoyos, del que te reproduzco un pequeño fragmento que puedes leer algo más ampliado aquí (pues fue publicado en un artículo para Anatomía de la Historia titulado La sonrisa de John F. Kennedy):

“Era un político con principios, pero capaz de contemplar el mundo con distanciamiento. Eso explica que se atreviera, en un acto de recogida de fondos para los demócratas, a realizar una imitación burlesca de su solemne discurso de toma de posesión: “Observamos esta noche, no una celebración de la libertad, sino una victoria partidista […]. Si el Partido Demócrata no puede ser ayudado por los muchos que son pobres, no lo salvará ningún puñado de ricos”. Por desgracia, algunos de sus correligionarios, disconformes con la broma, tomaron sus palabras por una extralimitación casi sacrílega.
A nadie puede extrañar, pues, que un periodista, Benjamin C.Bradlee, describa a nuestro hombre con palabras rendidas: atractivo, alegre, divertido, ingenioso, interesante, exuberante… Kennedy, para Bradlee, era todo eso y más. Tuvo defectos, por supuesto, pero, en una época como la nuestra, de líderes anticarismáticos, resulta inevitable que aparezca como un gigante. La política no es retórica sino contenido, pero ningún contenido puede triunfar sin retórica."


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