Ian Rankin creó al policía John
Rebus para hablarnos de Edimburgo. He leído la primera de las novelas de su
personaje y me da la impresión de que lo que quiere su autor es contarnos cosas
del alma de Edimburgo a través de las tramas propias de un género, el de la
novela negra, que le va como un guante a los relatos que pretenden desnudar la
realidad de las aceras y los tejados de las ciudades donde vivimos la mayoría
de los seres humanos.
La primera novela de la serie
protagonizada por John Rebus, Nudos y
cruces, es una novela más en la que el mal nace del dolor y de las
profundas cavernas donde los seres humanos somos incapaces de serlo. Una novela
más que trata de eso. Nada más y nada menos. Ya quisieran muchas novelas ser
una novela más de las que permiten a sus lectores recorrer el lado oculto del
tenaz intento de tantos por ser escrupulosos con su inevitable deseo de seguir
viviendo y cumplir así con la obligación de todo ser vivo: sobrevivir.
Nudos y cruces
es una novela policíaca. Con todas sus consecuencias. A mí me ha inspirado para
empezar a escribir una novela. No te digo más. Gracias, señor Rankin.

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