Es la vida el cambio, el avance y
el retroceso de los seres animados a lo largo del tiempo desde el gran
estallido, a lo ancho del espacio del mundo conocido y por conocer. ¿Y del
mundo imaginado? También la vida es ese deslizamiento de cuanto respira, ama y
muere a través de la imaginación de los humanos.
En el catálogo de una editorial
debería caber toda la vida tal y como es en este sinfín de estímulos que es el
devenir de los seres vivos, aturdidos y siempre en crisis, siempre en el escenario
del futuro que podrá ser. Por eso, en el catálogo de una editorial que se precie habrían de ir añadiéndose, como peldaños del vibrante recorrido que es la evolución de
las especies, retazos de las artimañas que los humanos aportamos al instante
eterno que es la vida tal y como creemos que es.
Una vida salvaje, una vida cultural, una vida donde confluye la naturaleza y
aquello que nos está haciendo continuamente humanos o que nos hizo serlo alguna
vez hace cientos de miles de años, en un pasado tan remoto que resulta
increíble pensar que alguna vez fuera habitado por esta especie nuestra a la
que llamamos doblemente sabia.
Nuestra especie de hombres
sabios sabios, nuestra especie de lectores y maestros y alumnos y
escritores y editores y compradores de libros. Nuestra especie de perturbados
adoradores de los sueños de unos ancestros que están en nuestro interior desde
la noche de los tiempos.
Dejemos en suspenso a uno de los
más ingeniosos y sabios escritores que conozco, el profesor Oriol Quintana, cuando, parafraseando a Cioran,
afirma en su brillante Filosofía para una vida peor. Breviario del
pesimismo filosófico del siglo XX que “la vida es una simulación, nada
es auténtico, nada contiene el bien o la realidad que parece contener”.
Aparquemos esa reflexión y vayamos al otro lado de esa luna que es la emoción
surgida dentro del protocolo, olvidémonos un momento del orden y de las normas
que atenazan la razón para ser alma y corazón e instinto, seamos por un momento
la cultura antes de la cultura, ya digo, y démosle una oportunidad al deseo de
ser piel roja. Bailemos mientras leemos, bailemos mientras podamos.
Comentarios
Publicar un comentario
Se eliminarán los comentarios maleducados o emitidos por personas con seudónimos que les oculten.