Ir al contenido principal

Entradas

¿Para qué leemos?

Pregunté en mi perfil en Facebook PARA QUÉ LEEMOS. Muchos de mis amigos allí tenían, tienen, razones de peso o razones como nubes para entrar al trapo y responder. Esto es lo que he sacado en claro, esto es lo que sé ahora, a base de emoción, sobre el inmenso placer que puede ser en ocasiones la lectura. Vaya por delante que yo leo porque tengo que hacerlo: desde que leí la primera palabra que leí, que fue la palabra ‘Bimbo’, sé que necesito leer [como necesito su amor, el de ELLA]. No soy el único, hay quien necesita hacerlo (y lo hace todos los días, nos dice). Leo para leer , de la misma forma que camino para caminar, nos dejó dicho alguien. Leer sería tan necesario como caminar, algo útil, muy útil, pero no imprescindible. ¿Y si tuviera razón quien dijo eso de ‘ porque somos humanos y lo necesitamos ; porque es una característica del ser humano que le define’? Para sobrevivir. Para vivir. Para vivir. Eso dijeron tres personas distintas . Vivir no es lo mi...

CUANDO HABÍA MUNDO (vodevil)

-¿Kim Basinger? -No, presidente Donaldo, Kim Otra Cosa . -Dile que no estoy. -Le está escuchando, estos chinos lo escuchan todo. -¿Pero es chino o es vietnamita? -No lo sé, no sé chino, pero ha dicho en inglés que… -¿Inglés? Va a saber inglés el chiflado ese. ¡Ja! -Yo se lo paso, señor presidente, que me llama su Melania. - ¿Mi Melania le llama? [Coge el teléfono el excelentísimo y muy honorable presidente del país más poderoso del mundo cuando había mundo. Va en gallumbos. Él, el presidente del país más poderoso del mundo cuando había mundo. El mundo va en bolas.] -¡!!Háblame en cristiano, chino rayado¡¡¡ -Minontendel. -Yastamos con los estereotipos. Mira que te mando a mi madre, que en gloria esté. [Se oye al otro lado del hilo telefónico una pedorreta estruendosa y una voz que parece que hace gárgaras y se pone a tono, y dice…] -Mi abuelo decía que los lotos no flotan sin alguien que los cosa. -¿Y qué quiere decir eso, K...

Robin Hood

Los llamábamos tebeos, lo de comics llegó algo más tarde, mucho antes que lo de llamar a los más serios, a los más profundos, novelas gráficas . Tebeos . Leíamos muchos tebeos. Y nos rompíamos los pantalones de las ganas de decir que teníamos uno nuevo. Lo cuento. Acababa de comprar en el kiosco de Maricarmen el Robin Hood de Joyas Literarias Juveniles y entraba llegando a la plaza donde jugábamos a todo y hablábamos de casi todo cuando, al ver que mi amigo Jose estaba sentado junto a Juli y Antonio, me excité tanto, me aceleré de tal modo que las piernas se hicieron de lana y corrí como un dibujo animado o uno de un tebeo con las piernas como ruedas… Y sin el suelo, como esos dibujos. Sin suelo que sostuviera mis pies. Y bruuummmm, batacazo. Hostiazo, diríamos cuando nos lo contáramos los unos a los otros: tendríais que verle el hostiazo que se pegó, que hasta se rompió los pantalones por la rodilla y hasta se hizo sangre. Pero me senté junto a ellos y me puse a pasarle...

EL PROCESO VA POR DENTRO (vodevil)

-Que no nos hace falta un Ejército. -Que te digo que sí. -Que no, que no necesitamos más ejército que el ejército desarmado de Catalunia, el Barsa. -¿De dónde te habrás sacado esa memez, Oriol? -No me llames, Oriol, llámame Junque, que te lo vengo diciendo. -Como tú digas, Llunque, que de dónde te sacas eso del ejército desarmado ese que sea el Barsa, te pregunto. -Lo decía un escritor barcelonés que era muy del Barsa y que ahora me cuentan que estaría desternillándose por las piernas con todo esto que les estamos liando a esos españoles que nos hacen la vida imposible. -Imposible vivir así, ya lo dice Miguel López. -¿No lo decía eso un melenudo de un grupo que tocaba con el Dylan aquél? -Patilaperrachica, como dicen los maquetos. -¿Maquetos? -¡Qué poca cultura tienes, hijomíodelalma, pareces murciano!

Enterrando demonios con Joyce Carol Oates

El aliento de Dios , indescifrable, inexplicable, ese hálito magnífico que contiene todas las lágrimas y todas las risas y todos los vómitos y todo el éxtasis admirable, ese temperamento inaudible que vertebra el pasado humano y que la Historia trata de entender, esa corriente hecha de corrientes y vendavales y meandros y afluentes y desdichas y escarcha y alivios y seres poderosos y humanos envilecidos y humanos ansiosos que ignoran la felicidad cuando les roza los cabellos o se posa en sus corazones. El aliento de Dios aúlla sobre las vidas de los protagonistas de otra magnífica novela de Joyce Carol Oates , sobre la vida de Rebecca y sobre la muerte y los Estados Unidos del siglo XX donde tantos huyen de sí mismos para hallarse en el horizonte del futuro con lo que la vida les permite ser. Ella es un ella que no existe, hasta que Joyce Carol decide acercarle el aliento de Dios, su propio aliento de escritora brillante, ella es Rebecca y vive en las hojas del novelón que es ...

Un capitán de Cantabria

Capitanes de Cantabria, navegantes decimonónicos de los que cantar sus hazañas de marinos señeros. Gentes como Chato Quintana . El otro gran benefactor del Suances contemporáneo fue un vecino, Juan José Gómez-Quintana Cacho , ese Chato Quintana, que había nacido en 1820, año en el que en España reinaba Fernando VII, el monarca a quien los liberales le iban a convencer por las malas de volver a poner en su sitio la mítica Constitución de Cádiz. Sabemos cómo se llamaban sus padres, José Manuel Gómez Quintana y Manuela Cacho Herrera, y que emigró a Andalucía, y fue a parar a la ciudad de la Constitución aquella de 1812, donde paraba un hermano de su padre, Ángel Gómez Quintana, y que en aquella ciudad de comerciantes milenarios, no querré decir que herederos de los cartagineses, de los fenicios más bien, y no lo digo, al comercio dio en dedicarse. ¿Has leído o escuchado alguna vez la palabra ultramarinos referida a una tienda de comida de aquellas que tenían de todo en los barrios y ...