Ir al contenido principal

Todos conocéis a Sabino (por Guillermo Jiménez)

El 19 de febrero de 2001 reservé una habitación en el hotel Regio de Salamanca, compré el Marca y luego me puse a escribir el nombre de los grupos de música que iba leyendo en el libro Corre, rocker. Crónica personal de los Ochenta de Sabino Méndez: Los C-Pillos, Alaska y los Pegamoides, Siniestro Total, Derribos Arias, Glutamato Ye-yé, Burning, Loquillo y Los Intocables, Loquillo y Los Trogloditas, Teddy Loquillo y Sus Amigos, Los Rebeldes, el grupo punk Los Reprisex, Alphaville, KK de Luxe, PVP, Parálisis Permanente, Ana Curra y más, muchos nombres más.


A partir de ese libro y de ese día de 2001, hace más de 25 años, empecé a interesarme por la Movida los ochenta y de esa España tan rara.

Sabino Méndez, compositor y guitarrista del grupo Loquillo y los Trogloditas, aparte de escritor, en el prólogo de su libro dice que siempre ha tenido problemas para enfrentarse a la noción de tiempo. Para él no existían (en 2000, cuando publicó el libro o un poco antes, cuando lo escribió) presente, pasado o futuro y sí recuerdo, percepción e inferencia y sentido común para conjuntar esos aspectos de su vida. De lo cual me alegro.

Ya sé -en mi caso- que el pasado, el presente y el futuro no tienen importancia, que somos mejores de lo que nos dicen que somos, que muchas veces da igual lo que no nos da igual.

Y que no soy el mismo que hace veinticinco años. Ni nadie. Y como dice Sabino Méndez, somos muchos yoes. Lo digo yo también. Cada vida es un poliedro. O cien, o mil. Poliedros con muchas caras planas con forma de polígono o de lo que sea, pero llenos de aristas y vértices.

Y al final solo somos donde ponemos el foco o donde nos lo ponen. Y la amplitud -cada vez más estrecha- de nuestra anteojeras, esas que se empezaron a abrir, poco a poco, en la Movida de los Ochenta. Enfocados a correr, no como un rocker sino como Mike, el pollo de una granja de Fruita, en Colorado, Estados Unidos, que vivió un año y medio sin cabeza.

En algunos tiempos y en mi caso, con música de los Ochenta de fondo.

Basta ya de moralidades, pendencias e ideas afines.

Comentarios

Grandes éxitos de Insurrección

Esa novela de la que habla todo el mundo: La península de las casas vacías

Échame a mí la culpa, (no sólo) de Albert Hammond; LA CANCIÓN DEL MES

Adiós, Savater; por David Pablo Montesinos Martínez