Cuando uno se sumerge en una obra como Los vikingos. Crónica de una aventura, lo primero que aprende a valorar es que su autor, en este caso Víctor Álvarez, ha leído mucho sobre el asunto, algo que siempre es de agradecer pero siendo tal cosa indispensable no es lo más destacado de un libro así. Me explico.
Leyendo este Los vikingos, editado y
publicado por Sílex Ediciones, lo que uno tiene es la sensación, por fin, de
enterarse no ya de quiénes
fueron exactamente los vikingos,
aquellos hombres del norte, sino de cómo
y cuándo aparecieron en la
historia y cómo y cuándo se
desvanecieron en la misma.
Y es que, si algo se le nota y se le aprecia a Víctor
Álvarez no es ya lo evidente, que es un buen escritor, un notable divulgador,
ese algo es que el autor de este libro además es editor. Esa es la doble razón
de la calidad de su divulgación, lo que le permite responder con mayor
facilidad siempre a las preguntas que se plantean aquellos que pretenden
acercar a muchos lo que saben sólo unos pocos: ¿qué?, ¿quiénes?, ¿cuándo?, ¿dónde?, ¿cómo? y, a veces, ¿por
qué?
Los vikingos. Crónica de una aventura
Víctor Álvarez
Sílex Ediciones, 2013
224 páginas
De su excelente obra sobre los hombres del norte,
Álvarez dice:
“Lo que vamos a encontrar en Los vikingos.
Crónica de una aventura está simplificado en su subtítulo: un relato cronológico de la aventura transnacional que un
determinado grupo social escandinavo emprendió entre los siglos VIII y XI. Pero si desarrollamos un poco más esta idea tan
simple, la palabra crónica adquiere aquí doble valor cuando además repasa los
escritos contemporáneos a los vikingos, o algo posteriores en el tiempo, que
muchas instituciones europeas y otros historiadores y poetas produjeron. De
esta forma, la verdadera dimensión de esa aventura escandinava se
hallará expuesta entre la objetividad de los investigadores de nuestro tiempo y entre los cronistas de aquellos días, efecto que subyace a toda reconstrucción
histórica: fuentes e indagación.
Que la palabra aventura describe la
actividad de los vikingos en el periodo mencionado no cabe duda. Lejos de las leyendas, que las hubo, algunos de ellos realizaron una auténtica odisea,
pero es el conjunto de aquella efervescencia nórdica y la perspectiva que nos
otorgan el tiempo y los historiadores lo que invita a pensar que aquella diáspora de colonización triunfante y de conquista fracasada no fue otra cosa que una aventura general. Al
menos había que intentarlo.”
Y nada mejor que estas palabras, llenas de crédito
tras leer el libro y de las que doy fe, para reseñar un libro brillante. Un
libro necesario.
[Este artículo se publicó el 18 de noviembre de 2013 en la revista digital Anatomía de la Historia que yo dirigí]

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